Glossae

BILINGÜISMO FORZADO

Posted in En línea by Marcelo Columba on 01/08/2011

BILINGÜISMO FORZADO

Imposición de un Segundo Idioma y Derecho de Elección Lingüística

Juan Marcelo Columba Fernández*

“Todo acto forzoso se vuelve desagradable” (Aristóteles)

La élite gobernante plurinacional parece estar totalmente convencida de que las cosas se hacen “por las malas”. El amable lector quedará anonadado si se pone a revisar la proliferación del término “obligatorio” o de sus equivalentes, en las declaraciones y documentos oficiales de los actuales administradores del Estado boliviano. Tan sólo este hecho ameritaría un estudio estadístico y comparativo sobre el surgimiento de esta especie de “léxico tirano”. En el ámbito cultural, particularmente en lo referente a las políticas públicas sobre lenguas y educación, esta actitud unilateral y autoritaria no cambia en absoluto, más bien, confirma el carácter totalitario cada vez más acentuado en la actual administración plurinacional.

La nueva ley educativa boliviana, en el apartado correspondiente a la diversidad lingüística, detalla “principios obligatorios” de uso de las lenguas, que se han insertado en un reciente proyecto de ley sobre “derechos y políticas lingüísticas”, que señala que la gran mayoría de la población urbana en Bolivia, es decir, los hablantes monolingües castellano-hablantes, tienen “el derecho y la obligación” (sic) de aprender un idioma indígena de la región como segunda lengua. De igual forma, el Vicepresidente boliviano, durante la inauguración del Foro de Culturas de América Latina y el Caribe el pasado 21 de julio, ha declarado que la constitución política vigente, “obliga” a todos los bolivianos a estudiar un idioma indígena desde la escuela y que todo funcionario público, en un plazo de tres años, debe aprenderlo.

Destacados intelectuales bolivianos han venido advirtiendo sobre la conformación de un escenario de enfrentamiento en el plano cultural que involucra, naturalmente, los idiomas. Así, se ha venido cuestionando la imposición de una lengua sobre otra, pues este hecho sólo se ha producido después de grandes batallas o guerras donde el vencido es sometido también a nivel cultural. La actitud de “obligar” a adoptar elementos culturales, remite a una lógica colonizante que, contradictoriamente, es promovida por un gobierno que se jacta de sus logros “descolonizadores”.

De la misma forma, prestigiosos estudiosos de las lenguas en el contexto internacional han manifestado su descuerdo sobre la imposición de una segunda lengua. Respecto al caso boliviano, Utta Von Gleich y Claude Hagége en ocasión de un evento académico sobre el multilingüismo realizado en mayo de este año, han indicado que no es aconsejable obligar a aprender un idioma indígena, pues este hecho generará un rechazo en las personas que no tienen esta lengua como propia. En el mismo sentido, Henry Boyer, profesor de ciencias del lenguaje de la Universidad de Montpellier, señala que una política lingüística como la enseñanza de una segunda lengua, debe respetar bases fundamentales del Derecho como es el caso del “Principio de Personalidad”, por el cual la “elección de la lengua” pertenece a los derechos individuales de cada persona. Un  diseño legal que contemple la obligatoriedad de aprendizaje de lenguas tal como se ha planteado en Bolivia, en lugar de promover el bilingüismo corre el grave riesgo de originar efectos adversos.

Un caso estrechamente relacionado con esta temática se presenta en el sistema educativo boliviano, donde se ha intentado implementar por varios años el aprendizaje del inglés como segunda lengua. Considerando la enorme difusión y las avanzadas metodologías de aprendizaje de esta idioma ¿Por qué no existen resultados enteramente satisfactorios en su aprendizaje? Parte importante del problema radica en la motivación: muchos estudiantes que se ven “obligados” a aprobar esta materia, no encuentran ningún placer en su asimilación y su aprendizaje se encuentra grandemente disminuido. Normalmente, un estudiante promedio que “desea” y “elige” aprender este idioma, acude a instituciones especializadas en su enseñanza para practicarla con regularidad y hablarla fluidamente después de algunos años de estudio. Este aprendizaje ocurre habitualmente durante la escolaridad pues se afirma que el aprendizaje de las lenguas se efectúa de forma privilegiada hasta la etapa de la adolescencia. Sin embargo, cuando la política y la demagogia son la norma, cualquier otra consideración especializada queda en segundo plano y los gobernantes bolivianos exigen que nuestros funcionarios públicos, que no son precisamente púberes, estén obligados a desafiar a Kronos y combatir su propio desarrollo biológico para alcanzar el ideal plurinacional.

Dada la multitud de lenguas habladas en el país, la tarea de promoción del multilingüismo por parte del Estado es ineludible. Ésta labor debe realizarse sin ninguna imposición autoritaria, sino a partir del derecho a la libre elección de las lenguas que los ciudadanos deseen aprender. Una motivación seria para el aprendizaje las diferentes lenguas habladas en Bolivia, a partir del rol activo de los promotores culturales, debe buscar generar en la ciudadanía el anhelo de aprenderlas, comprendiendo que el “placer” de su adquisición no se origina en una desafortunada norma que exige asimilarlas, sino en el ideal humanista de aprecio y valoración de nuestros semejantes y de su cultura expresada en el idioma.

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*Lingüista. Profesor universitario

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