Glossae

Donde coexisten las diferencias

Posted in En línea by Marcelo Columba on 01/03/2016

evolucion vocalesDonde coexisten las diferencias*

Juan Marcelo Columba Fernández [1]

Salvo la excepción de dirigirme a un extraordinario lector ermitaño – cuyo acceso a este escrito en los tiempos que corren también constituiría un hecho extraordinario – vivimos rodeados de un conjunto variopinto de hombres y mujeres que nos brindan su agradable o desagradable compañía. Como muchas otras especies cohabitamos un mismo espacio con ese alguien, ese otro, ese extraño que, al cabo de un tiempo y tal vez algunas copas, ya no resulta tan ajeno, tan lejano.

¿Cómo definir la convivencia? Lexicalmente no ocasiona grandes problemas cuando vemos que el prefijo y el verbo latinos se articulan, dando origen a una nueva forma en la lengua de Castilla. El término que refiere al hecho de vivir en compañía de otros, forma parte de nuestro vocabulario general y también de nuestro de sentido común.

Si nos acercamos al mismo desde un punto de vista filosófico ¡tamaño prefijo y tamaño verbo! Desde el alba de nuestra civilización, numerosos pensadores han orientado sus reflexiones hacia la definición de aquello que denominamos “vivir” – ni hablar de las orientaciones científicas de orden biológico y sus frondosos taxones orgánicos. Por su parte, el prefijo latino no resulta menos conflictivo, si consideramos que “con-” remite al otro, a esa alteridad que, inherentemente, nos resulta forastera y gracias a la cual nuestro propio ser llega a definirse, paulatinamente, en su travesía por el mundo.

Las posibilidades de un tratamiento exhaustivo en este breve impulso textual me parecen exiguas, sin embargo, considero que el hecho de “existir” en compañía de ese “otro” remite no solamente a una problemática de orden universal y de actualidad imperecedera, sino también a un principio de pluralismo en la vida de nuestras sociedades. De esta manera quisiera esbozar, si me lo permite el convivial lector, una fugaz percepción sobre la vida del verbo para tratar de entender el sentido de la amigable voz que deviene, en esta ocasión, el objeto de nuestro interés.

Un lugar de convivencia

A riesgo de adoptar un aire arcangélico, puede resultar provechoso cavilar sobre la vida de las palabras como una forma de entender las maneras de convivencia. La existencia de los vocablos, el hecho de ser utilizados por los individuos al interior de sus sociedades, constituye un fenómeno a la vez simbólico y humano que probablemente representa mejor que ningún otro nuestra esencia como seres en el mundo.

Las palabras existen al interior de un conjunto de lenguas que cohabitan vastos y pequeños territorios. Las alrededor de 23 lenguas francesas, las 43 lenguas bolivianas, las 280 lenguas cameruneses, las 520 nigerianas, las 447 indias o las 706 indonesias, solo por mencionar algunos casos citados en el catálogo Ethnologue, pueden brindar una perspectiva más amplia de las posibilidades de cohabitación lingüística. Asimismo, estos y todos los idiomas del mundo viven al lado de cálidos dialectos y cordiales acentos que manifiestan los poiquilotérmicos temperamentos de sus pueblos.

Al interior de todas estas lenguas coexisten miles de palabras. Nacidas de la melodía del aire y de la cinética animal, las hay cultas y populares, buenas y malas, viejas y nuevas. Existen palabras tristes y alegres, algunas simples y otras complejas, unas misteriosas y las otras evidentes, ciertas vienen de lejos y otras de muy cerca. Todas ellas albergando en su interior un ensamble armonioso de consonantes y vocales, prefijos y sufijos, fonemas y morfemas.

Uno de los filólogos más lúcidos del siglo XX, F. Saussure, nos ha permitido entender la lengua como un sistema de signos y, tal vez algo más importante, de considerar el valor de cada uno de ellos como el resultado de las diferencias existentes al interior de esta totalidad. La lengua, ese lugar donde conviven las diferencias, necesita de una pluralidad que permita su funcionamiento y otorgue sentido a su acción ¿Podrían nuestras sociedades pensarse como totalidades fundadas en la coexistencia de diferencias?

Las lenguas, reflejo de los hombres

Tanto en la lengua como en la sociedad ninguna convivencia resulta sencilla. Las recias tensiones también hacen parte de esta existencia común. Parte de la naturaleza de la convivencia parece residir en pugnas por establecer una mayor presencia – visiblemente un asunto de poder y de voluntad humana. Así, en la lengua resulta habitual que los vocablos nuevos luchen por desplazar a los viejos, los cultos pugnen por desterrar a los populares o los buenos pretendan confinar a los malos.

Afortunadamente, no toda tensión origina un conflicto verbicida. Al contrario, muchas veces éste produce una especie de inter-adaptación. Tal vez un caso ejemplar para nuestra reflexión, no el único pero uno de los más visibles, sea el de las voces extranjeras. Ellas resumen la esencia de la convivencia verbal, pues estas palabras se adaptan a la lengua que las recibe pero también la modifican, le dan un nuevo color, crean nuevos giros, nuevas maneras de pensar el mundo ¿Cuán válida puede resultar esta analogía si pensamos en la inter-adaptación de los seres humanos que coexisten al interior de una misma sociedad?

Las lenguas reflejan la naturaleza de los hombres. Me resisto a creer en las lenguas como los entes fantasmagóricos y abstractos descritos en grises y polvorientas gramáticas. Las lenguas-efigie, las lenguas-monumento, la estética monolítica de la muerte. Haríamos mejor en acercarnos a ellas a través de sus manifestaciones espontáneas, a través de su encarnación en las voces jubilosas o quebradas de los hombres. Comprenderlas a partir de la interacción con el otro, con el que habla raro, con el que habla diferente, con el que habla mal, con el que habla bien, con el que habla otra lengua, con el que no habla ¡He ahí un sublime ideal de convivencia inherente a nuestra condición humana!

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 8, Santa Cruz de la Sierra, 2016, Págs. 5-6.

[1] Lingüista.

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