Glossae

Mitos expuestos II

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 25/07/2016

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“Mitos expuestos”, una crítica a la historiografía boliviana

La puesta en práctica de una mirada crítica sobre la historiografía oficial boliviana es uno de los grandes aportes del libro “Mitos expuestos: Leyendas falsas de Bolivia. Volumen II”. En sus páginas, esta compilación de varios estudios plantea no sólo un aporte al conocimiento del pasado, sino también al método seguido por los investigadores para indagar en las razones para que un hecho se plantee de un modo y no de otro, poniendo en evidencia la forma en que se construyen las narraciones históricas.

Como señala la presentación del libro, “su lectura se torna aún más interesante toda vez que los mitos son tratados en dos perspectivas: en su papel activo o pasivo en la sociedad, y en su verdad histórica, si la hubiere”.

Como en todas las ciencias, la labor de los historiadores recientes tiene métodos más avanzados que los de sus predecesores, uno de ellos, es la crítica de las narraciones históricas a partir de la revisión de las fuentes que se refieren a los hechos planteados por uno u otro autor como dados, y que muchas veces el Estado institucionaliza, solventando una mirada oficial de la historia.

Sin embargo, este tipo de crítica muchas veces queda depositada en estudios de consulta especializada limitando su divulgación, por ello se destaca el libro que se presenta hoy, al enfocarse específicamente en el ejercicio de este sentido cuestionador de la historia oficial y que abarca una amplia gama de sucesos, tanto recientes como absolutamente remotos; por ejemplo, la verdadera relevancia de la revuelta iniciada por Sebastián Pagador hacia 1781 o el desmontaje a la formación de una conciencia de una “nueva Bolivia” a partir del ascenso al gobierno del Movimiento Al Socialismo en 2005.

Bajo la coordinación y la autoría de uno de los estudios a cargo de Nicholas Robins, los investigadores Benjamín Torres, Fernando Suárez, Ernesto Cerveira, Marcelo Columba y Magdalena González encaran un análisis riguroso de determinadas narraciones históricas y al confrontarlas con las fuentes logran develar nuevas visiones del pasado, que a la vez denuncian el simplismo funcional de versiones anteriores. Por ello este nuevo volumen de Ciencia Editores tiene la virtud de que podría servir tanto para la consulta histórica, como para aprender el método crítico de esta disciplina.

Fuente: https://correodelsur.com/

 

 

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Tuitevo

Posted in En línea by Marcelo Columba on 21/07/2016
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Cuenta Twitter del presidente boliviano

El lenguaje del presidente boliviano en Twitter

Juan Marcelo Columba Fernández*

Entre el 15 de abril y el 18 de julio de 2016, la cuenta @evoespueblo ha publicado más de 300 mensajes en la red social Twitter. A partir de esta actividad, la comunicación política del gobierno boliviano ha venido buscado, en los condensados 140 caracteres de la conocida red social, una singular forma de expresión sobre variados temas y posturas presidenciales en el mundo virtual.

Son ampliamente conocidas las modalidades comunicativas empleadas en este medio que, entre sus aspectos más característicos, contempla el uso de marcadores temáticos denominados hashtags (#) e índices apelativos simbolizados por at sign o arroba (@) que interpelan un usuario específico de la red social.

El uso de estas dos marcas textuales, en los más recientes mensajes o tuits atribuidos al presidente boliviano, muestran una singular progresión temática en torno a la grafía “#Chile” que cuenta con un total de 25 apariciones, principalmente distribuidas entre los meses de junio y julio. Durante el mismo periodo, las interpelaciones a usuarios institucionales como la cadena de noticias “@CNN” y, en particular, a su periodista “@soyfdelrincon” (Fernando del Rincón) suman conjuntamente 13 apariciones superando, por ejemplo, otras menciones de mandatarios latinoamericanos, tal el caso de “@dilmabr” (4 ap.), “@MashiRafael” (2 ap.), “@CFKArgentina” (1 ap.) y “@NicolasMaduro” (1 ap.).

Asimismo, las asociaciones léxicas establecidas con el nombre del país vecino y su marcador temático “#Chile”, remiten en la mayoría de los casos al vocablo “militar”. Ello puede evidenciarse en tuits como “Gob. de #Chile condena visita de paz de canciller hermano pero avala intervención militar y ejercicios de guerra de #EEUU en su territorio”, o bien, “Para presentar libro de vocación de paz, #Chile tiene que desminar frontera con #Bolivia y cambiar inversión militar por inversión social”.

En lo concerniente a las alusiones a la cadena noticiosa “@CNN” y su periodista, los mensajes presidenciales privilegian vínculos con palabras pertenecientes a una misma familia léxica compuesta por “delito”, “delincuente” y “delictuosa”. Ello puede apreciarse en enunciados como “¿Por qué no lo denunció en su momento? Como no denunció es un delincuente Pregunten a @soyfdelrincon de @CNN”, o bien, “@soyfdelrincon es coautor de apología pública de un delito, asociación delictuosa, encubrimiento y complicidad”.

Las recientes frecuencias de aparición del marcador temático “#Chile” muestran una tendencia que deja entrever elementos de la estrategia comunicacional del gobierno boliviano, en un momento de tensas relaciones diplomáticas: la caracterización belicosa y agresiva del gobierno chileno. Poco halagadora y no menos inamistosa resulta la representación elaborada en torno al periodista del Rincón, a quien se le acusa de participar en un delito de trata y tráfico de menores.

Cabe destacar que la predominancia de este tipo de referencias a naciones vecinas, interpelaciones individuales a periodistas de medios extranjeros y gobernantes de otros países, permite vislumbrar las formas que adquiere una comunicación cibernética orientada, primordialmente, hacia el posicionamiento de determinados tópicos políticos en el ámbito internacional. En ese sentido, no se debe olvidar el mensaje iniciático del primer presidente tuitero de Bolivia, donde se regocijaba por las recomendaciones que le habría hecho en el Vaticano Su Santidad el “hermano @Pontifex”.

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* Lingüista

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Anexos

FR - #Chile @CNN.jpg

Figura 1 – Evolución de las frecuencias relativas de las formas “#Chile”, “@CNN” y “@soyfdelrincon” en los tuits del mandatario boliviano.

Dos años con Percontari

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 19/06/2016

 

scan044Dos años con Percontari

Juan Marcelo Columba Fernández*

En tiempos de decadencia política, de asfixiantes imaginarios culturales y de indigencia intelectual, la más reciente publicación del Colegio Abierto de Filosofía, “Percontari I”, llega al insolado público boliviano a manera de una refrescante brisa libertaria impelida desde los llanos literarios orientales. El libro colectivo que concita nuestra atención compila dos años de un infatigable y caballeresco esfuerzo editorial e intelectual, articulado por un resplandeciente círculo de pensadores libres asociados en torno a las nobles y placenteras actividades de razonar y redactar.

El cuestionamiento, elemento etimológico resaltado en el nombre de la obra, deviene el catalizador que propulsa la admirable tarea de Percontari. A la límpida luz del uso público de la razón, los autores se interrogan acerca de la esencia de conceptos de orden universal. La exploración conjunta plasma en sus páginas el resultado de una inquebrantable voluntad de conocimiento que honra una tradición filosófica regional, vigorosa ya desde el siglo XIX en los escritos cartesianos y liberales de Oyola Cuellar.

El ávido lector que se aventura a hojear este libro entabla cordiales y enriquecedores diálogos con Platón y Sartre, Aristóteles y Jaspers, Arentd y Popper, Schopenhauer y Rousseau, Eco y Epícuro, Descartes y Bunge, Nietzsche y Marx entre otros muchos pensadores de diferentes latitudes y variados horizontes intelectuales, invitados todos ellos a un fraternal ágape de la palabra razonada.

Asimismo, entusiasta como es el lector, observará en este conjunto textual una marcada orientación hacia dicotomías existenciales como la vida y la muerte, u oposiciones éticas entre el bien y el mal pero, fundamentalmente, encontrará en Percontari la anemogénesis emancipadora de las miradas presentadas en la obra: la libertad.

Sea este breve comentario una invitación para que el gentil e inquieto lector, se deje llevar por este céfiro polícromo y etéreo, la encarnación de un hálito novator en el paisaje del pensamiento filosófico contemporáneo en Bolivia.

Post scriptum. Ya que la historia de los textos no puede desligarse de aquella de los hombres permítaseme mencionar, a manera de dichoso apéndice verbal, que la “belle trouvaille” de tan singular publicación tuvo lugar durante la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, en junio de 2014, cuando la estética neoclasicista y la materia filosófica anunciada en el primer número de la Revista Percontari, tomaron por asalto la retina distraída de un peregrino bibliófilo preguntón.

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* Lingüista

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Silala, la controversia de las definiciones

Posted in En línea by Marcelo Columba on 12/06/2016

Chilean Application - Silala

Silala, la controversia de las definiciones

Juan Marcelo Columba Fernández*

El 6 de junio de 2016, el Gobierno chileno presentó una demanda en contra de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) por el caso del Silala. El objeto de dicha demanda tiene que ver sustancialmente con la definición de esta palabra, vale decir, con los rasgos esenciales y diferenciales que identifiquen al Silala como una entidad hídrica. Tal definición será dirimida por el órgano jurídico internacional y la importancia de esta estabilización de significado se expresará en consecuencias concretas para los países litigantes, en particular, en lo referente al derecho de uso de aguas.

Una aproximación cuantitativa al vocabulario de la demanda presentada por Chile puede brindarnos, sobre la base de datos empíricos, algunas pistas de lectura sobre la conceptualización que las autoridades del país trasandino realizan en torno al Silala. En primer lugar, la centralidad del nombre propio “Silala” puede constatarse a partir de las altas frecuencias de aparición léxica pues – después de “Chile” y “Bolivia” que cuentan con 121 y 118 apariciones respectivamente – es la palabra más empleada en el documento de la demanda chilena sumando un total de 93 actualizaciones. Asimismo, las altas frecuencias léxicas del documento en cuestión develan un vocabulario hídrico compuesto por sustantivos como “river” (río, 63 veces), “water” (agua, 59 veces), “watercourse” (curso de agua, 31 veces) en la versión documental presentada en inglés.

Por otra parte, las asociaciones terminológicas más significativas por su frecuencia de aparición, constituyen indicadores de mayor precisión para interpretar la definición planteada en el texto de la demanda chilena. Si bien los vínculos entre “Silala” y “River” – vocablos que aparecen de manera contigua en 54 oportunidades – no dejan lugar a dudas sobre la definición del Silala como un río, también se manifiestan otro tipo de nexos entre “Silala” y el vocabulario hídrico anteriormente referido. Así, por su frecuencia de co-aparición, se expresan referencias sobre “the waters of the Silala River” (las aguas del río Silala, 31 veces), su descripción como “the Silala River system” (el sistema del Rio Silala, 10 veces) o su definición explícita en “the Silala River is an international watercourse” (El Río Silala es un curso de agua internacional, 8 veces).

Tal como se puede apreciar en los datos léxicos precedentes, la definición del Silala se enmarca en la invariable referencia a su cualidad fluvial, su identificación como un conjunto de relaciones hídricas y su carácter supra-territorial. La visión estratégica de esta conceptualización, como elemento argumental central, se contrapone a la perspectiva que caracteriza al Silala como un manantial boliviano – aspecto contraargumentado en la solicitud chilena. Sin embargo, más allá del universo semántico hídrico, una comprensión en profundidad del enfoque chileno exige una especial atención a otras relaciones de “Silala” con vocablos como “boundary” (límite) cuya importancia radica en las referencias documentales que señalan el reconocimiento que, anteriormente, habría efectuado Bolivia sobre la cualidad fluvial del Silala. La demanda chilena, insiste en esta relación en enunciados como “The existence of the Silala River was confirmed also by the Bolivian Boundary Commission” (La existencia del Río Silala fue igualmente confirmada por la Comisión Boliviana de Límites). Se trata aquí de un movimiento argumentativo que, a manera de espejo ácueo, recuerda la más reciente estrategia boliviana en la CIJ: la apelación a una serie de documentos en los que Chile se comprometió a encontrar una solución al tema marítimo boliviano.

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* Lingüista

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Anexos

silala-relations.jpg

 

Figura 1 – Relaciones entre “Silala” y otras referencias según las frecuencias de aparición contigua.

Verbalizando el poder

Posted in En línea by Marcelo Columba on 30/05/2016

Verbalizando el poder*

Discurso-Un jour, Un discours, encore un!-Clothilde LasserreJuan Marcelo Columba Fernández**

El sustantivo “poder”, en su acepción de dominio ejercido sobre alguien, no puede ser concebido sino al interior de una lógica de influencia entre los individuos involucrados. En ese sentido, el ejercicio de autoridad que implica el poder encuentra dos vías intrínsecamente ligadas en la perspectiva de influir políticamente sobre el otro: el lenguaje y la acción. Inicialmente, podría concebirse entre ambas una relación causal pues resulta difícil imaginar una acción política que no sea resultado de palabras y las ideas que evocan, sin embargo, ello no parece ser tan evidente cuando se confirma que el uso del lenguaje constituye, en sí mismo, una acción. El presente texto, a partir de reflexiones desarrolladas en el marco de las ciencias del lenguaje, pretende discurrir fugazmente en torno a una concepción praxeológico-verbal del poder para, posteriormente, evocar algunas maneras de representación de los interlocutores involucrados en el discurso de autoridad.

La materialización verbal del poder

Hacia la segunda mitad del siglo XX, el lingüista E. Benveniste definía el discurso como toda enunciación que suponga un locutor con la intención de influenciar un interlocutor, asimismo, el académico francés concebía la enunciación como la puesta en marcha de la lengua mediante un acto individual de utilización[1]. Esta concepción se inscribe en una dimensión praxeológica del lenguaje, donde los usos verbales constituyen acciones que se registran materialmente y actúan sobre el mundo. Desde esta mirada, las palabras no se evaporan necesariamente en el viento. Ellas adquieren una consistencia propia al manifestarse como hechos e inscribirse en una dinámica de influencia al interior de la vida social.

Esto resulta aún más evidente en el ámbito político donde la actividad verbal ocupa un lugar central como fundamento de la acción no-verbal pero, sobre todo, como materia prima del quehacer político. En este espacio, el discurso magnifica la influencia ejercida por un locutor mediante el lenguaje, pues las posibilidades verbales de persuasión no se encuentran solamente orientadas hacia micro-interacciones, sino hacia la totalidad de ciudadanos que deliberan sobre las decisiones más convenientes en relación a un porvenir común.

En un prolijo estudio sobre el discurso político P. Charaudeau[2] ha señalado que este tipo de acto lingüístico se funda en tres principios: de alteridad, de influencia y de regulación. El primero establece que todo acto verbal se realiza, ineludiblemente, en función de un interlocutor; el segundo señala que, una vez establecido el vínculo entre los participantes de la comunicación, el locutor busca que el interlocutor piense, diga o actúe según su intención; y el tercero indica que, habiendo la posibilidad de que el interlocutor tenga su propio proyecto de influencia, los participantes del acto comunicativo se ven forzados a una gestión del vínculo establecido entre ellos. Sobre esta base, el proyecto de influencia del locutor adquiriría una fuerza de acción únicamente desde el momento en que el enunciador, sirviéndose de una posibilidad de amenaza o gratificación, sitúa a su interlocutor en una posición de sumisión desde la cual estaría forzado a ejecutar una acción. Desde una perspectiva foucaultiana, estaríamos frente al establecimiento de un orden, en su doble sentido de organización y prescripción, que mediante el uso estratégico de un vocabulario y distinciones conceptuales internalizadas por los sujetos, construye una dramaturgia del poder y una manera específica de pensar el mundo[3].

En este marco, resulta posible postular una materialización verbal del poder entendido como la instauración de una relación comunicativa de dominación entre los participantes del intercambio lingüístico. Una relación de fuerza, de naturaleza socio-verbal, se instaura así entre una instancia política y una instancia ciudadana, desde el momento en que representantes y aquellos quienes delegan tal representación se sitúan en el lugar social que les asigna este ordo verbal. Las posibilidades de este zócalo analítico nos permiten bosquejar, a continuación, algunas maneras de asir los retratos verbales de los participantes del acto de enunciación política.

Imágenes de gobernantes y gobernados en el discurso político

Si bien el vínculo entre emisor y receptor políticos, normalmente viene establecido de antemano, la instancia política productora del discurso necesita evocar constantemente su propia imagen y la de su auditorio buscando, así, legitimar su lugar de autoridad y fortalecer la relación de influencia establecida con su interlocutor.

En la retórica aristotélica, la noción de ethos (personaje, en griego) designa la imagen de sí mismo construida en el discurso[4]. Dicha concepción constituye una vía de acceso a la aprehensión de la auto-representación discursiva del orador político. El ethos está conformado, grosso modo, por los rasgos del orador que son susceptibles de favorecer el trabajo persuasivo. Este autorretrato verbal del orador político puede entonces manifestar, de manera explícita, una legitimación de su posición de autoridad en enunciados como “[yo] represento a un Gobierno cuya legitimidad está probada por la adhesión militante de la mayoría de la comunidad nacional”.[5] El discurso ostenta, en este caso, la fuente de autoridad colectiva que encarna su emisor. El orador político justifica, así, su lugar de poder y de palabra, en la espera de que esta legitimidad verbal sea asumida por el auditorio sometido al influjo discursivo.

De manera análoga, el discurso permite la construcción verbal del interlocutor como parte de una estrategia de influencia. La perspectiva neo-retórica concibe al auditorio como una construcción del orador[6] y, en ese sentido, resulta posible la elaboración de un segundo perfil verbal que legitime la relación de poder establecida entre los participantes del intercambio comunicativo. Si consideramos el enunciado “[…] la salvación de aquello por lo que apostamos a lo largo de nuestra vida […] pasa por la capacidad que ustedes tengan de dar generosamente a Bolivia un gobierno estable”,[7] se observa que el orador político representa un auditorio próvido, que está dispuesto a abandonar la agitación social y a asumir el lugar de sumisión atribuido por la instancia gobernante.

Una problemática político-verbal

La praxis política contemporánea no pude concebirse al margen de la actividad lingüística. En ella, la enunciación misma deviene un acto de poder que, intrínsecamente, busca la adhesión del auditorio hacia las ideas expresadas por el orador político. Así, las “palabras del poder” que constituyen el discurso político instauran, a partir de la aceptación de lugares sociales asignados a los interlocutores, una autoridad que se materializa y se legitima verbalmente.

En este marco, el trabajo de legitimación pasa por la elaboración de imágenes discursivas de los participantes del intercambio comunicativo. Estas maneras de representación, entre otros numerosos mecanismos verbales orientados a la persuasión, no sólo juegan un rol cardinal en la fundamentación de la autoridad del orador político, sino también en el consentimiento de su auditorio en torno a la imagen que, desde el poder, se le asigna.

La centralidad verbal en el ámbito político debe entenderse también en una dimensión dinámica, en particular, en lo referente a las posibilidades de generación de nuevas perspectivas de poder que subviertan los lugares preestablecidos por los modelos discursivos precedentes. En este caso, el ímpetu retórico de los ciudadanos libres genera un “poder de las palabras” que, desde una posición insumisa y de resistencia, proyecta nuevas formas políticas cuyo brío deviene esencial en la evolución de las sociedades y su búsqueda infatigable del bien común.

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 9, Santa Cruz de la Sierra, 2016, Págs. 14-16.

**Lingüista.

[1] É. Benveniste, Problèmes de linguistique générale II. París: Gallimard, 1974, pp. 80, 242.

[2] P. Charaudeau, Le discours politique: Les masques du pouvoir. Paris: Viubert, 2005, p. 12.

[3] F. Heindereich y G. Schaal. Introduction à la philosophie politique. Paris: CNRS Éditions, 2009, pp. 327-328.

[4] P. Charaudeau y D. Maingueneau, Dictionnaire d´analyse du discours. Paris: Seuil, 2002, p. 238.

[5] H. Banzer, “Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas”, 1975.

[6] Ch. Perelman y L. Olbrecht-Tyteca. Traité de l´argumentation: La nouvelle rhétorique. 5ta edición. Bruselas: Editions de l´Université de Bruxelles, 2000, p. 25.

[7] C. Mesa, “Discurso de investidura presidencial”, 2004.

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Percontari IX

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 30/05/2016

percontari 9El noveno número de Percontari, la revista del Colegio Abierto de Filosofía, ya está disponible en las librerías y en la Feria del Libro de Santa Cruz.

En esta entrega, la publicación tiene al poder como tema central. Colaboran con sus reflexiones H.C.F Mansilla, Alfonso Roca, Fernando Molina, Emilio Martínez, Juan Marcelo Columba Fernandez, Gustavo Pinto Mosqueira, Carolina Pinckert, Blas Aramayo Guerrero, Andrés Canseco Garvizu, Luis Christian, Christian Canedo, Mario Mercado Callaú, Roberto Barbery Anaya y María Claudia Salazar Oroza. Además, se cuenta con las ilustraciones de Juan Carlos Porcel.

Fuente: http://eju.tv/2016/05/revista-del-colegio-filosofia-reflexiona-poder/

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La Corte y el Mar

Posted in En línea by Marcelo Columba on 25/03/2016

Cour internationale de JusticeLa Haya en los discursos del Día del Mar

Juan Marcelo Columba Fernández*

Las alocuciones de los jefes de Estado bolivianos en el Día del Mar, a lo largo de varias décadas, han logrado instituirse como eventos centrales en una singular semiótica de reivindicación nacional. Durante los últimos años, resulta posible evidenciar, cuantitativa y empíricamente, una presencia léxica cada vez más importante de la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) en estos discursos presidenciales.

A partir del anuncio de formalización de una demanda internacional ante los tribunales de la Haya se ha multiplicando significativamente, en estas alocuciones, la frecuencia de aparición del sustantivo “Corte” – vocablo que reenvía al nombre propio del tribunal internacional. Dicha presencia va desde la única aparición de esta forma en 2013 hasta las catorce actualizaciones en 2016.

Esta progresiva y constante referencia viene acompañada de laudatorias representaciones de la instancia jurídica internacional. Por una parte, los discursos presidenciales caracterizan la CIJ como una instancia auxiliadora, pacífica y receptiva que puede acoger la solicitud boliviana y, por otra, la conciben como una entidad solvente y sobre todo competente para resolver, de manera justa e independiente, la demanda en cuestión.

Dicha representación discursiva puede evidenciarse en segmentos como: “[…] acudir a la Corte Internacional de Justicia” (2013); “[…] la Corte Internacional de Justicia como un escenario pacífico y efectivo establecido por la comunidad internacional para restituir los derechos históricos de los pueblos” (2014); “[…] la Corte Internacional de Justicia, en ejercicio de su competencia sabrá resolver pacíficamente la controversia […] acudimos y confiamos en ella, en su independencia, en su espíritu de justicia” (2015); o bien, “[…] la Corte Internacional de Justicia se declaró plenamente competente para conocer la causa boliviana […] todos los jueces aceptaron la competencia de la Corte” (2016).

La progresiva caracterización encomiástica de la CIJ coincide con el desarrollo del proceso de admisión de la demanda boliviana en los tribunales internacionales, pero también expresa una paulatina construcción discursiva de la certeza en torno al fallo definitivo de la Haya. Al respecto, una profundización del estudio de los modos verbales (subjuntivo e indicativo) en las alocuciones podría brindar mayores luces sobre los contrastes entre enunciados del tipo “que la Corte reconozca y declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia” (2015) y “la Corte reconocerá la obligación asumida por Chile de negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico” (2016) que señalan una menor o mayor seguridad del locutor sobre las sentencias del principal órgano jurídico de las Naciones Unidas.

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* Lingüista

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Anexos

Nueva imagen

Figura 1 – Evolución cronológica de la frecuencia del vocablo “Corte” en los discursos del Día del Mar.

Donde coexisten las diferencias

Posted in En línea by Marcelo Columba on 01/03/2016

evolucion vocalesDonde coexisten las diferencias*

Juan Marcelo Columba Fernández [1]

Salvo la excepción de dirigirme a un extraordinario lector ermitaño – cuyo acceso a este escrito en los tiempos que corren también constituiría un hecho extraordinario – vivimos rodeados de un conjunto variopinto de hombres y mujeres que nos brindan su agradable o desagradable compañía. Como muchas otras especies cohabitamos un mismo espacio con ese alguien, ese otro, ese extraño que, al cabo de un tiempo y tal vez algunas copas, ya no resulta tan ajeno, tan lejano.

¿Cómo definir la convivencia? Lexicalmente no ocasiona grandes problemas cuando vemos que el prefijo y el verbo latinos se articulan, dando origen a una nueva forma en la lengua de Castilla. El término que refiere al hecho de vivir en compañía de otros, forma parte de nuestro vocabulario general y también de nuestro de sentido común.

Si nos acercamos al mismo desde un punto de vista filosófico ¡tamaño prefijo y tamaño verbo! Desde el alba de nuestra civilización, numerosos pensadores han orientado sus reflexiones hacia la definición de aquello que denominamos “vivir” – ni hablar de las orientaciones científicas de orden biológico y sus frondosos taxones orgánicos. Por su parte, el prefijo latino no resulta menos conflictivo, si consideramos que “con-” remite al otro, a esa alteridad que, inherentemente, nos resulta forastera y gracias a la cual nuestro propio ser llega a definirse, paulatinamente, en su travesía por el mundo.

Las posibilidades de un tratamiento exhaustivo en este breve impulso textual me parecen exiguas, sin embargo, considero que el hecho de “existir” en compañía de ese “otro” remite no solamente a una problemática de orden universal y de actualidad imperecedera, sino también a un principio de pluralismo en la vida de nuestras sociedades. De esta manera quisiera esbozar, si me lo permite el convivial lector, una fugaz percepción sobre la vida del verbo para tratar de entender el sentido de la amigable voz que deviene, en esta ocasión, el objeto de nuestro interés.

Un lugar de convivencia

A riesgo de adoptar un aire arcangélico, puede resultar provechoso cavilar sobre la vida de las palabras como una forma de entender las maneras de convivencia. La existencia de los vocablos, el hecho de ser utilizados por los individuos al interior de sus sociedades, constituye un fenómeno a la vez simbólico y humano que probablemente representa mejor que ningún otro nuestra esencia como seres en el mundo.

Las palabras existen al interior de un conjunto de lenguas que cohabitan vastos y pequeños territorios. Las alrededor de 23 lenguas francesas, las 43 lenguas bolivianas, las 280 lenguas cameruneses, las 520 nigerianas, las 447 indias o las 706 indonesias, solo por mencionar algunos casos citados en el catálogo Ethnologue, pueden brindar una perspectiva más amplia de las posibilidades de cohabitación lingüística. Asimismo, estos y todos los idiomas del mundo viven al lado de cálidos dialectos y cordiales acentos que manifiestan los poiquilotérmicos temperamentos de sus pueblos.

Al interior de todas estas lenguas coexisten miles de palabras. Nacidas de la melodía del aire y de la cinética animal, las hay cultas y populares, buenas y malas, viejas y nuevas. Existen palabras tristes y alegres, algunas simples y otras complejas, unas misteriosas y las otras evidentes, ciertas vienen de lejos y otras de muy cerca. Todas ellas albergando en su interior un ensamble armonioso de consonantes y vocales, prefijos y sufijos, fonemas y morfemas.

Uno de los filólogos más lúcidos del siglo XX, F. Saussure, nos ha permitido entender la lengua como un sistema de signos y, tal vez algo más importante, de considerar el valor de cada uno de ellos como el resultado de las diferencias existentes al interior de esta totalidad. La lengua, ese lugar donde conviven las diferencias, necesita de una pluralidad que permita su funcionamiento y otorgue sentido a su acción ¿Podrían nuestras sociedades pensarse como totalidades fundadas en la coexistencia de diferencias?

Las lenguas, reflejo de los hombres

Tanto en la lengua como en la sociedad ninguna convivencia resulta sencilla. Las recias tensiones también hacen parte de esta existencia común. Parte de la naturaleza de la convivencia parece residir en pugnas por establecer una mayor presencia – visiblemente un asunto de poder y de voluntad humana. Así, en la lengua resulta habitual que los vocablos nuevos luchen por desplazar a los viejos, los cultos pugnen por desterrar a los populares o los buenos pretendan confinar a los malos.

Afortunadamente, no toda tensión origina un conflicto verbicida. Al contrario, muchas veces éste produce una especie de inter-adaptación. Tal vez un caso ejemplar para nuestra reflexión, no el único pero uno de los más visibles, sea el de las voces extranjeras. Ellas resumen la esencia de la convivencia verbal, pues estas palabras se adaptan a la lengua que las recibe pero también la modifican, le dan un nuevo color, crean nuevos giros, nuevas maneras de pensar el mundo ¿Cuán válida puede resultar esta analogía si pensamos en la inter-adaptación de los seres humanos que coexisten al interior de una misma sociedad?

Las lenguas reflejan la naturaleza de los hombres. Me resisto a creer en las lenguas como los entes fantasmagóricos y abstractos descritos en grises y polvorientas gramáticas. Las lenguas-efigie, las lenguas-monumento, la estética monolítica de la muerte. Haríamos mejor en acercarnos a ellas a través de sus manifestaciones espontáneas, a través de su encarnación en las voces jubilosas o quebradas de los hombres. Comprenderlas a partir de la interacción con el otro, con el que habla raro, con el que habla diferente, con el que habla mal, con el que habla bien, con el que habla otra lengua, con el que no habla ¡He ahí un sublime ideal de convivencia inherente a nuestra condición humana!

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 8, Santa Cruz de la Sierra, 2016, Págs. 5-6.

[1] Lingüista.

Percontari VIII

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 01/03/2016

percEl octavo número de Percontari, la revista del Colegio Abierto de Filosofía, tiene como tema central la convivencia.

Colaboran con sus reflexiones Andrés Canseco Garvizu, Juan Marcelo Columba Fernandez, Gustavo Adolfo Navarro Occhiuzzo, Eynar Rosso, Fernando Molina, Carolina Pinckert, Mario Mercado Callaú, Luis Christian Rivas, Christian Canedo, Marco Antonio del Rio y María Claudia Salazar Oroza. Además, se cuenta con las ilustraciones de Juan Carlos Porcel.

Se pueden adquirir los ejemplares en LewyLibros y Librería Ateneo.

Fuente: http://eju.tv/2016/02/colegio-abierto-filosofia-publica-octavo-numero-revista/

Contrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Posted in En línea by Marcelo Columba on 15/02/2016

presseContrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Juan Marcelo Columba Fernández*

La realización del referéndum del 21 de febrero de 2016 en Bolivia ha venido siendo objeto de una amplia cobertura informativa. Una mirada cuantitativa a las notas periodísticas de la sección política de las agencias de prensa ABI (Agencia Boliviana de Información) y ANF (Agencia de Noticias Fides) nos permite advertir, in vivo, interesantes contrastes léxicos y notables fluctuaciones en el tratamiento informativo del evento político.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, no deja de llamar la atención el uso frecuente de las voces “repostulación” en el caso de ABI y “reelección” en el de ANF, términos empleados inicialmente por los actores políticos y retomados por los medios para referirse a las eventuales consecuencias de una modificación constitucional. Así, la redacción periodística registra numerosos segmentos como “la consulta que permitirá la repostulación de los actuales mandatarios” (ABI) o bien “la modificación de la Constitución Política del Estado que permita la reelección del presidente ” (ANF). Sin embargo, las frecuencias de uso de ambos vocablos experimentan una drástica contracción durante el mes de enero de 2016. Ello se traduce en una disminución de 53 a 25 apariciones en el caso de ABI y de 92 a 36 en el de ANF.

El mismo mes, los reportes periodísticos registran un súbito aumento en la utilización de otros sustantivos que reenvían a los actores políticos del referéndum. Así, entre diciembre de 2015 y enero de 2016, el empleo de “gobierno” (voz privilegiada en relación a “oficialismo”) aumenta de 33 a 97 apariciones en las notas de ABI y de 59 a 101 en las de ANF. Proporcionalmente, resulta aún más importante el incremento léxico en relación al uso del vocablo “oposición” pues éste aumenta de 25 a 62 apariciones, en el caso de ABI, y de 10 a 51 actualizaciones en las notas de ANF. Una tendencia que se materializa en segmentos como “el Gobierno se siente maltratado” (ABI) o “la oposición anuncia una investigación del caso” (ANF). De la misma forma, la ciudadanía deviene el objeto de una mayor atención periodística pues las referencias a las preferencias del electorado, mediante el uso del sustantivo “encuesta[s]”, experimentan un importante incremento de 9 a 55 apariciones en los textos de ABI y de 24 a 48 en los de ANF.

En relación a la primera constatación – el desvanecimiento léxico de las posibles consecuencias del referéndum – resulta importante señalar que ABI comenzó a designar el evento retomando un vocablo que refiere a una conducta propia a los gobernantes (candidatear), en contraste, ANF lo hizo a partir de la designación de una acción política propia a los gobernados (elegir). La segunda constatación sobre la serie “gobierno”, “oposición” y “encuesta[s]” deja vislumbrar, a medida que se aproxima la fecha establecida para la consulta, una presencia mayor de los actores políticos y la ciudadanía en el espacio público. En ambos casos, las tendencias de uso terminológico parecen consolidarse en la recta final de la campaña, sin embargo, una profundización del análisis léxico podría revelar, entre otros aspectos, el vocabulario institucional de los medios, las asociaciones terminológicas frecuentes, o bien, los más recientes bemoles y posicionamientos temáticos en la cobertura informativa del evento político.

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* Lingüista

suxta@hotmail.com

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Anexos

gopenre ABI

Figura 1 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ABI.

gopenre ANF

Figura 2 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ANF.