Glossae

La lengua… ese monolito burocrático

Posted in En línea by Marcelo Columba on 16/11/2014

Bob MacDonald - Bureaucrat - v2

La lengua… ese monolito burocrático

La aversión plurinacional por la variedad lingüística

Juan Marcelo Columba Fernández*

“La motivación psicológica de la anti-lengua es la falta de

un verdadero contacto con la vida” (Calvino)

La semana pasada finalizó en Bolivia el primer Congreso internacional de lengua y cultura aimara, un evento auspiciado por el Ministerio de educación plurinacional que, a decir de los organizadores, busca incorporar elementos relacionados con esta lengua en el modelo educativo del país. Lamentablemente, además de haber albergado deplorables expresiones de aversión por la diversidad lingüística –en relación a la propia lengua aimara– el congreso fue el escenario para la reafirmación de la fibra autoritaria plurinacional sobre la cuestión de lenguas en Bolivia.

Las ideas decimonónicas sobre el miedo a la diversidad lingüística y la tendencia homogeneizadora de la lengua parecen circular con inusitado aliento entre los funcionarios plurinacionales y la élite que pretende decidir el futuro de los hablantes de la lengua andina. La angustia de los burócratas por la vitalidad de las diferentes formas que adoptan las palabras aimaras en la región les lleva a decretar la homogeneización de la lengua, esto es, su petrificación. Esta visión concibe la diversidad lingüística como un estorbo al interior de una lengua, considera los dialectos aimaras como problemas en lugar de admitirlos como sistemas de signos de igual valor –una cohabitación de sistemas al interior de aquel conjunto mayor que se designa bajo el término “lengua”.

Esta visión monolítica es reivindicada, paradójicamente, por los defensores del nuevo modelo educativo “intercultural, intracultural y plurilingüe”. La infecundidad de esta perspectiva homogeneizante se permite incluso “[…] conminar a la gente que trabaja en instituciones públicas y privadas a que se concientice y se capaciten en el idioma, porque de lo contrario tendrá que ser despedida” (sic), ello en una nueva muestra autoritaria de la visión burocrática que percibe la lengua como un trámite. Se trata aquí de una miopía plurinacional que antepone su “deber ser lingüístico” al “ser lingüístico” de los individuos y no le permite aproximarse a la realidad de los hablantes en la Bolivia contemporánea –un contexto donde la imposición de una segunda lengua parece haber erosionado la dinámica natural del multilingüismo en la región.

Una “educación lingüística y democrática” en Bolivia –a la par de aquella desarrollada en la Italia de la postguerra– preocupada por la realidad del hablante y su herencia lingüístico-cultural más que por su buena o mala conjugación de paradigmas verbales, una educación que se interese más por la funcionalidad de la lengua que por su idealización artificial y gramaticalizada, debería enseñar a entender y apreciar la variedad como el primer paso para aprender a vivir en esta pluralidad sin sumisión ni humillación. Una educación funcional que permita la libre y copiosa floración del verdadero jardín lingüístico boliviano por encima del pedregal plurinacional.

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Lingüista.

suxta@hotmail.com

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¡Más cocales y menos Universidades!

Posted in En línea by Marcelo Columba on 11/05/2012

¡Más cocales y menos Universidades!

El valor de la educación universitaria en el discurso plurinacional

Juan Marcelo Columba Fernández*

Ante la exacerbación de los conflictos en el país, no creo que sean justas las profusas comparaciones entre ciertos jerarcas plurinacionales y los gentiles, sufridos y cenicientos borricos que alegran los bucólicos paisajes locales. Considero que la ayuda de estos últimos, en las penosas labores agrícolas, es cien veces más beneficiosa que la modorra de ciertas autoridades cuyo espíritu no ha sido cultivado a la altura de su investidura.

Las declaraciones ufanamente proferidas por el presidente cocalero sobre la universidad han revelado, una vez más, el descomunal desprecio que tiene la actual administración por la educación superior, considerando a la ignorancia como un valor supremo y una condición de felicidad en la ideología plurinacional.

Si hay una característica que no debe pasarse por alto en lo referente al discurso político, es que éste encarna en sus emisores los valores de la ideología que defienden. En el caso de los actuales gobernantes bolivianos, la ignorancia se ha visto incorporada a los valores plurinacionales al momento de expresar la alegría de “no haber ido a la Universidad” y al citar actividades de erudición tales como la “lectura de arrugas” o la más reciente “lectura de hojas de coca” en lugar del estudio de libros y códigos de derecho, respectivamente.

La indignación de amplios sectores de la población ante estas expresiones se debe, fundamentalmente, al lugar privilegiado que han consignado a la educación en la perspectiva de mejoras en su calidad de vida ¿Cuánta indignación y frustración pueden sentir los universitarios que dedican gran esfuerzo y numerosas horas a su especialización profesional, ante las vergonzosas apologías de la ignorancia surgidas desde incultura de las autoridades? La protesta y movilización en contra de las actuales políticas gubernamentales que atentan contra la educación superior no son casuales. En palabras de la socióloga Fernanda Wanderley, estas desafortunadas declaraciones “… desmerece(n) el trabajo de decenas de profesionales formados en nuestras universidades públicas y que están al servicio del país.”.

Si la formación a nivel profesional ya no es valorada, si ya no es importante la educación superior en nuestra sociedad o, como dice el célebre tango, si es “lo mismo un burro que un gran profesor” permítaseme proponer, inspirado por las ideas del presidente cocalero, la demolición de la infraestructura universitaria para dar lugar a una copiosa  siembra de coca. Sea nuestra nueva consigna en el  horizonte de progreso y felicidad del Estado plurinacional ¡Más cocales y menos Universidades!

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*Lingüista. Profesor Universitario.

EL DÍA DE LA LENGUA MATERNA EN BOLIVIA

Posted in En línea by Marcelo Columba on 21/02/2012

De manera genérica, podemos definir a la lengua materna, primera lengua o lengua nativa, como el idioma que aprendemos a hablar inicialmente, por oposición a las segundas lenguas que se aprenden posteriormente. El día de la lengua materna fue instituido el 21 de febrero de 2000 por la UNESCO, con el objetivo de promover la diversidad cultural y el multilingüismo, esto en conmemoración del movimiento por la lengua bengalí que, en 1952, reclamaba al gobierno de Pakistán el derecho lingüístico de oficialización de este idioma. La conmemoración de este día, además de la promoción de la diversidad lingüística, está inevitablemente ligada a reivindicaciones comunitarias, políticas e identitarias que, como en el caso bengalí, llegaron a alcanzar objetivos independentistas después de la guerra entre las provincias Occidental y Oriental de Pakistán, dando como resultado la emancipación de esta última y la consecuente fundación de la nueva república de Bangladesh.

En Bolivia, se aspira a una promoción de lenguas centrada en los idiomas denominados originarios, mediante políticas públicas basadas en la división étnico-lingüística planteada en la constitución pretendiendo, al mismo tiempo, establecer un vínculo identitario que, como en el caso bengalí, exige hablar una lengua para afiliarse a un grupo étnico determinado.

En lo que corresponde al castellano, la lengua materna de la mayoría de los bolivianos (80% de hablantes nativos en el área urbana según datos del último censo de población) la situación varía. Se hace patente la ausencia de políticas públicas visibles que impulsen el uso intercultural, dialógico, profesional y literario de esta lengua. Ante este abandono estatal, es la propia comunidad castellano-hablante boliviana quien vitaliza y promociona su lengua, principalmente en el campo cultural y educativo, pues está consciente de la importancia de la lengua de Cervantes en el ámbito regional e internacional, donde se la considera como la segunda lengua materna más importante a nivel mundial, en función al número de hablantes.

La riqueza de esta lengua materna boliviana puede apreciarse, de igual manera, en su mestizaje y su diversidad. Las singulares formaciones lingüísticas y maneras propias de hablar el castellano en  Bolivia son el resultado de un proceso histórico de mutuas influencias con las diferentes lenguas regionales presentes en el país. Finalmente,  el día internacional de la lengua materna, evoca en todos los miembros de la comunidad castellano-hablante en Bolivia, el privilegio del encuentro y el diálogo en esta lengua mestiza que, a lo largo del territorio,  constituye un común denominador y un elemento cohesionador reivindicado en la admirable policromía de nuestros genuinos acentos regionales.

BILINGÜISMO FORZADO

Posted in En línea by Marcelo Columba on 01/08/2011

BILINGÜISMO FORZADO

Imposición de un Segundo Idioma y Derecho de Elección Lingüística

Juan Marcelo Columba Fernández*

“Todo acto forzoso se vuelve desagradable” (Aristóteles)

La élite gobernante plurinacional parece estar totalmente convencida de que las cosas se hacen “por las malas”. El amable lector quedará anonadado si se pone a revisar la proliferación del término “obligatorio” o de sus equivalentes, en las declaraciones y documentos oficiales de los actuales administradores del Estado boliviano. Tan sólo este hecho ameritaría un estudio estadístico y comparativo sobre el surgimiento de esta especie de “léxico tirano”. En el ámbito cultural, particularmente en lo referente a las políticas públicas sobre lenguas y educación, esta actitud unilateral y autoritaria no cambia en absoluto, más bien, confirma el carácter totalitario cada vez más acentuado en la actual administración plurinacional.

La nueva ley educativa boliviana, en el apartado correspondiente a la diversidad lingüística, detalla “principios obligatorios” de uso de las lenguas, que se han insertado en un reciente proyecto de ley sobre “derechos y políticas lingüísticas”, que señala que la gran mayoría de la población urbana en Bolivia, es decir, los hablantes monolingües castellano-hablantes, tienen “el derecho y la obligación” (sic) de aprender un idioma indígena de la región como segunda lengua. De igual forma, el Vicepresidente boliviano, durante la inauguración del Foro de Culturas de América Latina y el Caribe el pasado 21 de julio, ha declarado que la constitución política vigente, “obliga” a todos los bolivianos a estudiar un idioma indígena desde la escuela y que todo funcionario público, en un plazo de tres años, debe aprenderlo.

Destacados intelectuales bolivianos han venido advirtiendo sobre la conformación de un escenario de enfrentamiento en el plano cultural que involucra, naturalmente, los idiomas. Así, se ha venido cuestionando la imposición de una lengua sobre otra, pues este hecho sólo se ha producido después de grandes batallas o guerras donde el vencido es sometido también a nivel cultural. La actitud de “obligar” a adoptar elementos culturales, remite a una lógica colonizante que, contradictoriamente, es promovida por un gobierno que se jacta de sus logros “descolonizadores”.

De la misma forma, prestigiosos estudiosos de las lenguas en el contexto internacional han manifestado su descuerdo sobre la imposición de una segunda lengua. Respecto al caso boliviano, Utta Von Gleich y Claude Hagége en ocasión de un evento académico sobre el multilingüismo realizado en mayo de este año, han indicado que no es aconsejable obligar a aprender un idioma indígena, pues este hecho generará un rechazo en las personas que no tienen esta lengua como propia. En el mismo sentido, Henry Boyer, profesor de ciencias del lenguaje de la Universidad de Montpellier, señala que una política lingüística como la enseñanza de una segunda lengua, debe respetar bases fundamentales del Derecho como es el caso del “Principio de Personalidad”, por el cual la “elección de la lengua” pertenece a los derechos individuales de cada persona. Un  diseño legal que contemple la obligatoriedad de aprendizaje de lenguas tal como se ha planteado en Bolivia, en lugar de promover el bilingüismo corre el grave riesgo de originar efectos adversos.

Un caso estrechamente relacionado con esta temática se presenta en el sistema educativo boliviano, donde se ha intentado implementar por varios años el aprendizaje del inglés como segunda lengua. Considerando la enorme difusión y las avanzadas metodologías de aprendizaje de esta idioma ¿Por qué no existen resultados enteramente satisfactorios en su aprendizaje? Parte importante del problema radica en la motivación: muchos estudiantes que se ven “obligados” a aprobar esta materia, no encuentran ningún placer en su asimilación y su aprendizaje se encuentra grandemente disminuido. Normalmente, un estudiante promedio que “desea” y “elige” aprender este idioma, acude a instituciones especializadas en su enseñanza para practicarla con regularidad y hablarla fluidamente después de algunos años de estudio. Este aprendizaje ocurre habitualmente durante la escolaridad pues se afirma que el aprendizaje de las lenguas se efectúa de forma privilegiada hasta la etapa de la adolescencia. Sin embargo, cuando la política y la demagogia son la norma, cualquier otra consideración especializada queda en segundo plano y los gobernantes bolivianos exigen que nuestros funcionarios públicos, que no son precisamente púberes, estén obligados a desafiar a Kronos y combatir su propio desarrollo biológico para alcanzar el ideal plurinacional.

Dada la multitud de lenguas habladas en el país, la tarea de promoción del multilingüismo por parte del Estado es ineludible. Ésta labor debe realizarse sin ninguna imposición autoritaria, sino a partir del derecho a la libre elección de las lenguas que los ciudadanos deseen aprender. Una motivación seria para el aprendizaje las diferentes lenguas habladas en Bolivia, a partir del rol activo de los promotores culturales, debe buscar generar en la ciudadanía el anhelo de aprenderlas, comprendiendo que el “placer” de su adquisición no se origina en una desafortunada norma que exige asimilarlas, sino en el ideal humanista de aprecio y valoración de nuestros semejantes y de su cultura expresada en el idioma.

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*Lingüista. Profesor universitario

CASTELLANO, LENGUA DE ENCUENTROS

Posted in En línea by Marcelo Columba on 15/06/2011

CASTELLANO, LENGUA DE ENCUENTROS

Diálogo intercultural y castellano boliviano

Juan Marcelo Columba Fernández*

¿En qué idioma se comunican un yaminawa y un quechua? ¿En qué lengua hablan un guaraní y un aimara?  ¿En qué lengua dialogan las culturas en Bolivia? La contundente respuesta sobre la lengua que construye la interculturalidad en el país, refiere de manera incuestionable al “castellano boliviano”.

Este hecho se debe, fundamentalmente, a la enorme expansión de esta lengua en el territorio nacional. Ya desde los años 1999 y 2000, el Instituto Nacional de Estadística, advierte  la gran difusión e importancia del castellano en Bolivia, particularmente en los centros urbanos donde cuenta con más del 78% de “hablantes nativos”.  La tendencia de  crecimiento de esta lengua se confirma en datos oficiales del año 2001 que muestran un 80% de hablantes de castellano en Bolivia, y después de las recientes campañas para erradicar el analfabetismo, es impensable negar la vitalidad del castellano boliviano que, no es sólo la principal lengua materna de la mayoría de los bolivianos, sino también la lengua intercultural más importante de Bolivia.

Académicos en diferentes latitudes del país, han venido estudiando esta lengua de encuentros, donde la práctica del diálogo igualitario permite el conocimiento tanto de “sí mismo” como de “el otro”, en una permanente proyección y construcción del vínculo social que enlaza íntimamente a las culturas bolivianas. Entre las contribuciones más notorias que han descrito las variedades regionales de nuestro idioma, se puede citar a Carlos Coello y Stefan Pfänder quienes han estudiado la gramática y el léxico mestizo del castellano en los valles de Cochabamba; de igual forma, tanto José Mendoza en la región andina, como Germán Coímbra en el oriente boliviano, han realizado sendos estudios sobre la sintaxis del castellano paceño y el vocabulario del castellano cruceño; por su parte, Víctor Varas Reyes, en el sur del país, es autor de una obra precursora en el estudio del castellano popular tarijeño.

Esta lengua intercultural y mestiza, no solamente permite el diálogo al interior de Bolivia, sino también  se  integra al continente y al mundo bajo las denominaciones alternativas de castellano o español. El Instituto Cervantes señala que esta lengua, es la segunda en número de hablantes nativos a nivel global (¡más de 500 millones!),  la segunda  de comunicación internacional y la tercera más usada en Internet después del inglés y el chino. Para celebrar este vertiginoso crecimiento, esta prestigiosa institución de difusión lingüística y cultural, ha instituido el 18 junio como “El día E” con el objetivo de festejar mundialmente “la lengua que nos une”.

¿No debería brindarse igual atención a esta lengua en el contexto regional? ¿Cuáles son las “políticas lingüísticas” orientadas a fortalecer el uso dialógico y el manejo profesional de esta lengua? ¿No debería propiciarse el debate sobre el vínculo entre “castellano boliviano” e “identidad boliviana”? Las problemáticas ligadas al uso de esta lengua intercultural son variadas y demandan la urgente apertura de espacios de reflexión académica y política en las instituciones regionales. Es vital deliberar en torno al rol de esta lengua conciliadora, frente al oprobioso rebrote de etnocéntrismos que  promueven el enfrentamiento y la división entre los miembros de nuestra sociedad, paradójicamente, en la lengua del encuentro.

El castellano boliviano, nuestra  vigorosa lengua  mestiza, intercultural e internacional, debe acompañar su irradiación integradora con disposiciones y dispositivos que permitan construir un diálogo fraterno en los diferentes ámbitos de la vida civil y cultural en el país.

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*Lingüista. Profesor universitario

LOS “BACHILLERES ORIGINARIOS” Y LOS “OTROS BACHILLERES”

Posted in En línea by Marcelo Columba on 08/02/2011

Los ”bachilleres originarios” y los “otros bachilleres”.

Discriminación étnica y formación de maestros en Bolivia

Juan Marcelo Columba Fernández*

La discriminación étnica como mecanismo de reproducción de la desigualdad en las sociedades, se manifiesta fundamentalmente a través de actos del lenguaje. El ámbito educativo no se encuentra exento de esta obscena práctica, mediante la cual se ejecutan intolerables políticas de discriminación que utilizan la diferencia como justificación de la dominación y exclusión de otros. La reciente publicación del texto de la “Convocatoria a Postulantes a las Escuelas Superiores de Formación de Maestras y Maestros” en Bolivia, brinda importantes elementos de reflexión sobre esta temática.

La mencionada convocatoria presenta “dos modalidades de ingreso” a las instituciones plurinacionales de formación de profesores: pueden postular, por una parte, los bachilleres ordinarios mediante un examen de admisión que comprende pruebas en diferentes áreas del conocimiento (matemática, física, química, historia, etc.) y, por otra parte, pueden postular los “bachilleres de las naciones y pueblos indígena originario campesinos” (sic) presentando un “certificado de pertenencia” a un pueblo indígena y las calificaciones de sus últimos cursos.

Ante este hecho, es inevitable cuestionarse ¿Por qué “dos” modalidades? ¿En qué se basa esta distinción? ¿El Estado Plurinacional distingue bachilleres por su “filiación o identidad étnica”? ¿En una institución de formación de maestros, no deberían ingresar los mejores postulantes sin importar si son “originarios” o no? ¿Este documento garantiza el acceso a la educación en condiciones de “plena igualdad”, como indica el Art. 82 de la vigente constitución boliviana? Este texto de inofensiva apariencia burocrática, instituye un sistema de admisión privilegiado para quienes “certifican” una identidad étnica “originaria” y otro régimen de admisión corriente para los “no-originarios”, quienes no pueden certificar filiación étnica alguna y por ello tienen derechos limitados. Este acto del lenguaje, es decir, la publicación de la citada convocatoria, promueve la desigualdad de oportunidades para el ingreso a las escuelas de formación de maestros, mediante la reproducción de las categorías étnicas “originario/no-originario” y menoscaba el fundamental derecho humano a la educación.

Sin embargo, el problema ligado a la discriminación por filiación étnica no tiene su origen en esta convocatoria, sino en otro texto de ley mayor. La constitución política vigente en Bolivia es el texto matriz que genera la discriminación basada en criterios étnicos y legaliza la distinción entre ciudadanos de primera y segunda categoría. El texto constitucional otorga privilegios en función a criterios de orden étnico a los “pueblos indígena originario campesinos”; privilegios que no poseen los “otros bolivianos”, ni los “indígenas urbanos”, ni los “campesinos no-originarios” como el derecho a constituirse en nación y tener un propio sistema jurídico, entre otros.

La presente convocatoria, enmarcada en la misma lógica de discriminación constitucionalizada, otorga ahora derechos especiales de acceso a la educación a quienes certifiquen su linaje originario. Estos mecanismos de dominación y reproducción de la desigualdad en nuestras sociedades, deben ser desenmascarados y desarticulados para la construcción de una nueva sociedad boliviana democrática, justa e igualitaria, alejada del actual proceso político autoritario que vive el país, más aún, en un ámbito donde se pone en juego la educación de las futuras generaciones.

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*Lingüista

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