Glossae

II Simposio Internacional sobre Narrativas Bolivianas

Posted in En línea by Marcelo Columba on 29/11/2016

15168799_1015332958589998_9034533112026601061_oLa argentina ciudad de Córdoba será el escenario del II Simposio Internacional sobre Narrativas Bolivianas, evento que se llevará a cabo los días 22 y 23 de marzo de 2017. El encuentro tiene el objetivo de conformar una red multidisciplinaria de lectura e intercambio en torno a la literatura, el pensamiento y el arte bolivianos. Bajo la coordinación general de Magdalena González Almada, los ejes del simposio engloban temáticas como las poéticas de la imagen, las dislocaciones de la lengua, las corporalidades y las subjetividades, los archivos y las lenguas coloniales, las relaciones entre literatura y migración, entre otros variados tópicos que se discutirán en el evento. La recepción de resúmenes se realizará hasta el 20 de diciembre de 2016, los mismos que deberán ser enviados a la dirección de correo electrónico : simposionarrativasbolivianas@gmail.com

Segunda circular II Simposio Internacional sobre Narrativas Bolivianas

Sobre algunas formas literarias de la libertad

Posted in En línea by Marcelo Columba on 06/12/2015
Libertad - Nebrija circa1495

“Libertad”, Vocabulario español-latino, Nebrija, 1495.

Sobre algunas formas literarias de la libertad*

Juan Marcelo Columba-Fernández[1]

 

Lo que los estetas deben esforzarse en enseñar a la juventud,   es que la poesía para manifestarse no requiere de medidas, que el metro, por ser matemática, es su yugo, siendo que la poesía es la libertad en acción, en plena belleza de emoción

Arturo Borda

Lúbrica, vibrante, voluptuosa… una acústica vernácula que evoca more naturae su empíreo contenido. Su seductora sonoridad disuelve la arbitrariedad sígnica y, ebluisante, cautiva el alma de su impetuoso auditor. Aún si los presuntuosos nacionalismos militaristas y sus melodías de guerra tornan a la bella infortunada en vampiresa, ella resguarda con recelo el fuego de su genio emancipador. Advertido, así, del carácter y la sensualidad cautivadora de la palabra, intrépido lector, propongo una fugaz e insubordinada disonancia nocional en torno de la voz “libertad” y algunas de sus manifestaciones verbales.

Precipitarse contra los límites del lenguaje

Volcánica y etérea, la hechicera expresión designa el estado de aquel sujeto concreto que tiene la facultad de obrar o no hacerlo, aquel ser investido bajo el noble epíteto “libre”. Es el acto de “liberar”, sin embargo, el que provoca el surgimiento de una nueva condición del ser en su tensa relación con el mundo. La performatividad del verbo – la acción producida al pronunciarlo – le otorga una cualidad hierática cuya potencia creadora deviene cardinal en diferentes episodios de la historia local y universal. Esta relación entre el sujeto libre y el acto de liberar, entre el agente y la acción, fue abordada por destacados pensadores contemporáneos, entre ellos H. Arendt quien, en un ensayo en torno a la libertad publicado originalmente en 1961, señala que tanto el ser libre como el acto que origina tal libertad no forman sino una sola unidad[2].

¿Cuál la naturaleza del estado producido por esta sintética dualidad? La etimología del término puede brindarnos elementos de respuesta. El verbo latino liberare refiere en principio a la emancipación de un individuo reducido a la condición de esclavo, sin embargo, el término también se encuentra emparentado con la voz latina libēre que da origen a “libido”[3]. Así, la voz “libertad” además de establecer su valor por oposición a la forma particular de opresión que constituye el esclavismo, presenta un vínculo genético con el deseo y la sensualidad evocados por la palabra clave del vocabulario freudiano.

Una esencia semántica que congrega la anulación de un dispositivo opresor y el apetito por un estado de placer alcanzado mediante la acción del sujeto y su ígnea voluntad de emancipación. El goce de la liberación a partir de la supresión de limitaciones y restricciones incluye entonces una dimensión pasional que permite comprender la equivalencia latina que A. Nebrija le atribuye en el siglo XV a través del término vindicta[4]. La libertad puede entenderse, en esa acepción, como un tipo de venganza determinada por el goce o satisfacción que desagravia los ultrajes recibidos durante el menoscabo anterior a la libertad. El placer de la libertad se impone reparando el estado de opresión material y/o espiritual previo.

La génesis del placer libertario deviene así poíēsis… una trasmutación emancipadora del no-ser al ser. El deseo y la pasión por la libertad resultan los catalizadores para la generación de la obra redentora, un proceso creador que se nutre de la savia de lo inefable, sobrepasando incluso los límites del lenguaje y todo aquel razonamiento que se considera expresable en términos estrictamente científicos y lógicos. L. Wittgenstein, hacia el año 1929 durante una disertación brindada en la Universidad de Cambridge[5], sostenía que la mística de las experiencias sentimentales, éticas o espirituales, llevan al conjunto de los hombres a expresarse según una singular tendencia: la de precipitarse contra los límites del lenguaje[6]. Veamos.

Impromptu

Kikakoku!

 

Ekoralaps!

Wiso kollipanda opolosa.

Ipasatta ih fuo.

Kikakoku proklinthe peteh.

Nikifili mopalexio intipaschi benakaffro – propsa pi! propsa pi!

Jasollu nosaressa flipsei.

Aukarotto passakrussar Kikakoku.

Nupsa pusch?

Kikakoku buluru?

Futupukke – propsa pi!

Jasollu…….

(P. Scheerbart, Kikakoku, 1897)

Kperioum

Kp'_erioum-Hausmann

(R. Hausmann, Kp`erioum, 1919)

 No se trata, como podría pensar nuestro caro y políglota lector, de la transcripción de alguna resplandeciente lengua aborigen del Nuevo Mundo como aquellas estudiadas por religiosos y exploradores europeos desde su llegada a estas tierras. Inscritos en el movimiento dadaísta, los poemas fonéticos que ilustran nuestra propuesta exultan una libertad desafiante a toda opresión lingüística. La sintaxis y la ortografía quedan devastadas ante la potencia de la pasión liberadora y dejan como testimonio estas magníficas formas de libertad.

Ante la vehemencia emancipadora del ser libre, la lengua – este código verbal que R. Barthes[7] durante su lección inaugural en el Collège de France no dudó en calificar de fasciste – se reduce a migajas. Las normas y prescripciones esenciales de la lengua se pulverizan en favor de la expresión libre de las pasiones del ser humano. Estas letras libertarias reflejan, probablemente desde la esfera más intestina y protosemántica del ser humano, su esencia emancipadora y las pulsiones más íntimas que desmoronan violenta y apasionadamente los límites de las estructuras y sistemas culturales instituidos.

Coda

Si la fuerza de la acción liberadora y la participación emancipadora del sujeto son tales que pueden subvertir las estructuras culturales cardinales, como es el caso de la lengua, la insubordinación ideológica ante el despotismo y la podredumbre discursiva dominante resulta no solo viable, sino necesaria. El mismo Barthes que nos advierte sobre el fascismo lingüístico – ese ordo donde se entremezclan servilismo y poder – se inclina por la alternativa literaria como una revuelta permanente que despoja la lengua de todo su dominio opresor.

De la misma forma, la furia de las letras libertarias ante la impostura y la dominación injusta puede plasmarse, en diferentes ámbitos de la vida social, mediante el ejercicio público de la razón y el uso talentoso de la lengua para el continuo cuestionamiento crítico de los discursos que constituyen y legitiman un poder dudoso. Una praxis lingüística liberadora, aquella que cristaliza las libertades de pensamiento, de prensa o política conceptualizadas en el Siglo de las Luces, no puede sino materializar así uno de los más sublimes ideales de la Ilustración: la constitución de una República de las Letras que, a partir de la liberación del intelecto y la palabra, promueva el encuentro en torno a valores comunes y nos permita encarar las múltiples mutaciones experimentadas por las sociedades a escala mundial.

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 7, Santa Cruz de la Sierra, 2015, Págs. 9-10.

[1] Lingüista.

[2] Hannah Arendt. La Crise de la culture, ” Qu’est-ce que la liberté ? “, Paris, Gallimard, 1972, p. 198

[3] Joan Corominas. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 3ra ed., Madrid, Gredos, 1987, p. 359

[4] Antonio de Nebrija, Vocabulario español-latino, circa 1495, ed. facsimilar, Madrid, Real Academia Española, 1951.

[5] Dicha disertación salió a la luz en Philosphical Review, vol. LXXIV, n° 1, enero de 1965. Los editores de la revista filosófica indican que se trataría de la única presentación pública hecha por Wittgenstein – un evento que llega hasta nuestros días gracias a las notas estenográficas tomadas F. Waismann, uno de los miembros de la sociedad filosófica “The Heretics” que tuvo el privilegio de escuchar al filósofo de origen austríaco en Cambridge. Christine Chauviré (ed.), Ludwig Wittgenstein: Leçons et Conversations, traducido del inglés por J. Fauve, París, Gallimard, 1971, p. 139.

[6] Nuestro punto de vista se inspira en la referencia presentada por Laurent Devèze a la ocasión de su conferencia sobre la obra de Wittgenstein pronunciada en diciembre de 2014 en el Instituto de Bellas Artes de Besançon.

[7] Roland Barthes, “Leçon inaugurale”, Cátedra de Semiología Literaria, Collège de France, 7 de enero de 1977.

Percontari VII

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 29/11/2015

percontariVIIEl nuevo número de la revista Percontari, del Colegio Abierto de Filosofía, dedica sus 48 páginas al tema central de la libertad.

Colaboran con sus reflexiones Alfonso Roca, Pablo Antonio Sanjinés Rojas, Juan Marcelo Columba Fernandez, Christian Andrés Aramayo Arce, Eynar Rosso, Andrés Canseco Garvizu, Fernando Molina, Carolina Pinckert, Mario Mercado Callaú, Gustavo Pinto Mosqueira, Luis Christian, Christian Canedo, Marco Antonio del Rio, Roberto Barbery Anaya y María Claudia Salazar Oroza. Además, se cuenta con las ilustraciones de Juan Carlos Porcel.

Los ejemplares pueden ser adquiridos en LewyLibros y en la Librería Ateneo.

Fuente: http://eju.tv/

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HABLAR DEL MESTIZAJE, HOY

Posted in En línea by Marcelo Columba on 09/01/2012

Hablar del Mestizaje, hoy

El término “mestizo” y las categorías étnicas

del censo nacional boliviano

Juan Marcelo Columba Fernández*

El inicio del año 2012 en Bolivia trae consigo un trascendental debate en torno a la exclusión, en la boleta censal, de la palabra “mestizo/a”, término que designa una macro-identidad colectiva asumida por amplios sectores de la población. Los recientes y variados aportes a la reflexión sobre el mestizaje en el país constituyen un hecho altamente positivo, pues ponen en evidencia la vigencia e importancia de la temática en cuestión.
Una primera precisión sobre el mestizaje apunta a su tratamiento como un fenómeno cultural dinámico, caracterizado por la existencia de espacios de encuentro e interacción generadores de nuevas realidades culturales híbridas. Lamentablemente, este hecho ha venido siendo negado y ocultado por una suerte de fundamentalismo étnico plurinacional, desperdigado en los diferentes niveles de la administración pública boliviana.
El mestizaje tiene manifestaciones culturales bien consolidadas en la literatura, las costumbres y la historia de Bolivia. Al respecto, Keith John Richards, académico inglés cuya tesis doctoral fue publicada bajo el título de “Lo imaginario mestizo”, brinda pautas importantes para comprender el mestizaje en el país, a través del análisis de la novela “Manchay Puytu” de Néstor Taboada Terán. El estudio de Richards destaca el principio dialéctico que subyace al mestizaje, sintetizando nuevas entidades culturales a partir de otras, en un inicio diferentes. Este hecho permite plantear, al menos, tres consideraciones que cuestionan los esencialismos étnicos tanto indio como europeo: primeramente, el carácter mestizo del personaje central, un sacerdote de origen quechua que traiciona la causa india al profesar el credo cristiano pero incurre en herejía por su visión indígena sobre la muerte, en segundo lugar, la combinación de la tradición oral indígena y la tradición escrita europea que originan y particularizan el relato boliviano y, finalmente, la concepción de la ciudad de Potosí como un “lugar de encuentro” surgido durante la colonia; un espacio cosmopolita con la capacidad de fusionar y redefinir identidades que cohabitan un mismo lugar, cosa muy similar a la que acontece, actualmente, en las populosas urbes bolivianas que conforman amplios espacios de interacción cultural entre sus habitantes.
A pesar de existir ostensibles expresiones culturales del mestizaje,  también persisten visiones sesgadas que se empeñan en negar esta contundente realidad. En un artículo publicado el 8 de enero por un matutino local X. Albo, sacerdote de origen catalán, argumentaba que el término “mestizo” en la boleta censal boliviana, remite a un uso racial y anticuado. Esta concepción del término, oculta o ignora la acepción contemporánea que lo define como “proveniente de la mezcla de culturas distintas”, definición no registrada sino hasta la edición de 1992 del Diccionario de la Academia ¿Se pretende, así, construir una representación de la identidad mestiza ligada a la idea de raza y alejada de su concepción cultural? El argumento esgrimido, además de evidenciar su falta de actualización, cae por su propio peso al constatar la gran diversidad de espléndidos mestizajes que caracterizan, en nuestros días, a la sociedad boliviana.
Hablar del mestizaje y reivindicar el término “mestizo”, significa repensar esta identidad cultural dinámica presente a lo largo de todo el territorio nacional, asimismo, constituye un acto militante y comprometido con el derecho a la elección de una identidad colectiva, rechazando los artificiales esencialismos que, desde el poder autoritario y la intelligentsia plurinacional, intentan invisibilizar, dividir e incluso indigenizar a importantes segmentos de la sociedad boliviana.
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*Lingüista.