Glossae

Percontari XI

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 28/11/2016

percontari-xiEl Colegio Abierto de Filosofía presentó el número XI de su revista trimestral “Percontari”. En esta entrega de 76 páginas, el tema central es la utopía.

Colaboran con sus reflexiones HCF Mansilla, Tomás Abraham, Julio Cole, Fernando Mires, Andrés Canseco Garvizu, Juan Marcelo Columba Fernández, Juan Carlos Porcel, Gustavo Pinto Mosqueira, Carolina Pinckert, Marco Antonio del Rio, José Nostas, Mario Mercado Callaú, Emilio Martínez, Roberto Barbery Anaya y María Claudia Salazar Oroza.

Además, se cuenta con las ilustraciones de Juan Carlos Porcel y, como artista invitada, Renate Hollweg Urizar.

La publicación impresa está disponible en Lewy Libros y El Ateneo. La versión digital puede descargarse aquí.

Fuente: http://eju.tv/

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Imágenes de Clinton y Trump en la campaña electoral norteamericana

Posted in En línea by Marcelo Columba on 05/11/2016

https://humorinamerica.wordpress.com/2016/09/26/clinton-vs-trump-a-humorous-primer/Imágenes de Clinton y Trump en la campaña electoral norteamericana

Juan Marcelo Columba Fernández*

La estrategia comunicacional de deslegitimación del adversario, en la campaña electoral norteamericana, se ha presentado vívidamente en los tres debates que enfrentaron a Hillary Clinton y Donald Trump ¿Cómo representa Clinton a su adversario? ¿Cómo hace lo propio Trump? Los usos nominales y pronominales en estos eventos político-discursivos puede brindarnos una idea de las no muy delicadas imágenes verbales del oponente, formuladas en la recta final del proceso electoral estadounidense.

El uso de pronombres de tercera persona y de nombres propios caracterizan el lenguaje de los locutores en los debates: “él” (he) y “Donald” en las intervenciones de Clinton, y “ella” (she) y “Hillary”en las de Trump. Estos nombres y pronombres al asociarse con otros vocablos construyen, fragmentaria y gradualmente, imágenes desfavorables del adversario para desacreditarlo ante el auditorio ciudadano. Veamos.

Los nombres y pronombres masculinos, en el caso de Clinton, muestran asociaciones persistentes con sustantivos como “tax” (impuesto, 19 veces), “women” (mujeres, 15 v.) y “war” (guerra, 7 v.). A partir de estos vínculos, Clinton puede exhibir ante el auditorio imágenes negativas de Trump como aquella del hombre fraudulento: “No tengo razones para creer que él va revelar sus declaraciones de impuestos, porque hay algo que él está escondiendo” (1er debate); “Deberíamos pedir que Donald revele todas sus declaraciones de impuestos” (2do debate); “Lo que realmente preocupa es que, en el último debate, nos enteramos que él no ha pagado un centavo en impuestos federales” (3er debate). Otra imagen proyectada en la enunciación de la candidata demócrata es la del político misógino: “[Él] es un hombre que ha llamado a las mujeres cerdas” (1er debate); “Todos lo vimos y oímos el viernes, fue Donald hablando de las mujeres, lo que él piensa acerca de las mujeres, lo que él hace a las mujeres” (2do Debate); “Donald piensa que disminuir a las mujeres lo hace grande” (3er debate). Una tercera representación incluida en la participación de Clinton es la del adversario belicoso: “Él incluso dijo que estaría bien si hubiera una guerra nuclear en Asia oriental” (1er debate); “Lo que Donald Trump dice sobre los musulmanes es usado para reclutar combatientes, porque quieren crear una guerra” (2do debate); “Él se molestó e inició una guerra en Twitter porque el presidente mexicano dijo que no pagaría esa pared” (3er debate).

En contraste, los nombres y pronombres femeninos en las intervenciones de Trump, establecen reiterados nexos con sustantivos como “years” (años, 17 veces), nombres propios como “Obama” (14 v.) y formas verbales como “lied” (mintió, 8 v.). Una de las imágenes recurrentes a partir de las asociaciones hechas por Trump es aquella que representa a Clinton como  una añeja charlatana: “Las cosas de las que ella habla, pudieron haberse resuelto durante los últimos 10 años, cuando ella tenía un gran poder” (1er debate); “Ella ha estado hablando de ello por años, como de costumbre, ella habla y nada ocurre” (2do debate); “Todo lo que ella ha hecho es hablar […] y cuando consigue el voto les dice: nos vemos en cuatro años” (3er debate). De la misma manera, otra imagen producida en las intervenciones del candidato republicano presenta a Clinton como corresponsable del terrorismo islámico y la crisis en Medio Oriente: “El Presidente Obama y la Secretaria Clinton crearon una vorágine al dejar Irak […] ISIS se formó en esta vorágine creada por Barack Obama y la Secretaria Clinton” (1er debate); “En Siria migran miles por culpa de Barack Obama; Hillary Clinton desea incrementar la migración en un 550% […] Este será el mayor caballo de Troya de todos los tiempos” (2do debate); “Ella nos consiguió ISIS, porque ella y Obama crearon esa enorme vorágine” (3er debate). Una muy poco halagüeña imagen de Clinton también se produce al momento de representarla como mentirosa: “Ella habló sobre cosas que WikiLeaks acaba de ventilar. Y ella mintió […] ella mintió sobre muchas cosas” (2do debate); “Ella mintió cientos de veces al pueblo, al Congreso y al FBI” (3er debate).

Fraudulento, misógino y belicoso… Charlatana, mentirosa y responsable por la crisis en Medio Oriente… La construcción de estas imágenes se inscribe en una estrategia de deslegitimación discursiva del adversario. Estas tentativas de daño a la imagen pública de los personajes políticos, deben apreciarse al interior de un sinnúmero de elementos significativos circulantes en la esfera pública norteamericana, una multiforme masa simbólica cuya eficacia persuasiva se confirmará con los resultados finales de esta tensa y agria contienda electoral.

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* Lingüista

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Lecturas de “paz” luego del plebiscito colombiano

Posted in En línea by Marcelo Columba on 04/10/2016

plebiscito-colombia-mapa-1Lecturas de “paz” luego del plebiscito colombiano

Juan Marcelo Columba Fernández*

El rechazo a los Acuerdos de Paz de la Habana, expresado en los resultados del plebiscito del 2 de octubre de 2016, dio lugar a diversas reacciones en el ámbito político colombiano. Las declaraciones del gobierno de J. M. Santos, del líder opositor A. Uribe y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una vez conocidos los datos oficiales, tomaron de posición frente a la voz ciudadana expresada en las urnas, y formularon al menos tres lecturas convergentes, pero al mismo tiempo singulares en relación al vocablo “paz”.

El común denominador en los discursos, tanto del Presidente colombiano, como del Senador A. Uribe, pero también del Comandante de las FARC, R. Londoño, coinciden invariablemente en entender la “paz” como un anhelo y deseo común de la población: “todos sin excepción quieren la paz” (Santos); “todos queremos la paz, ninguno quiere la violencia” (Uribe); “Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros” (Londoño). El cese del conflicto armado en Colombia se representa, en esta convergencia, como un proceso cuya continuidad, concreción, robustez y permanencia constituyen tareas pendientes: “No me rendiré seguiré buscando la paz […] para que esa paz, que todos queremos posible, salga todavía más fortalecida” (Santos); “Jóvenes colombianos, comprendemos su ilusión de paz, que hoy sea motivo de reflexión para construirla en la solidez de la libertad” (Uribe); “[nuestro reto como movimiento político] nos requiere más fuertes para construir la paz estable y duradera” (Londoño).

En relación a las particularidades discursivas que cada locutor imprime al uso del vocablo “paz”, se advierte que el Jefe de Estado colombiano busca reafirmar su rol como garante de la seguridad nacional y administrador del proceso de pacificación: “Como presidente conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público, y para buscar y negociar la paz”. Por su parte, Londoño manifiesta las intenciones y los medios por los cuales las FARC pretenderían una solución al conflicto: “Las FARC-EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. En lo concerniente al discurso del Senador Uribe, el énfasis radica en la posibilidad de una paz cimentada en principios y valores democráticos: “Nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible: la libertad, la justicia institucional, el pluralismo, la confianza en el emprendimiento privado, acompañado de una educación universal de calidad como cabeza de la política social.”

La aproximación a las intervenciones discursivas posteriores al plebiscito, particularmente en lo concerniente al término “paz”, nos permite tener una idea de la manera en la que la ciudadanía y sus representantes políticos buscan, con sensatez y tenacidad, el fin del conflicto armado en Colombia. Esta búsqueda, en un nuevo contexto surgido a partir de la votación del 2 de octubre, se presenta signada por el anhelo común de paz, pero también mediada por el rol de los actores políticos, su voluntad y valores que, como se puede advertir en los discursos referidos, se perfilan como elementos centrales de los debates a venir.

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* Lingüista

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Nuevas voces sudamericanas en la ONU

Posted in En línea by Marcelo Columba on 26/09/2016
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Participación venezolana en el 71° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Nuevas voces sudamericanas en la ONU

Juan Marcelo Columba Fernández*

Del 20 al 26 de septiembre de 2016, en la ciudad de Nueva York, los Jefes de Estado y las delegaciones de 193 países participaron del debate general del 71º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU). Los discursos producidos al interior de este órgano máximo de deliberación, expresaron diversos puntos de vista sobre un tema central: el desarrollo sostenible. En ocasión del debate internacional, las alocuciones de los representantes sudamericanos permitieron apreciar el surgimiento de nuevas voces, a manera de correlato de los recientes cambios políticos en el continente.

En efecto, la llegada a la presidencia de Mauricio Macri, Pedro Kuczynski y Michel Temer –en Argentina, Perú y Brasil, respectivamente– ha significado no solamente un cambio de rumbo en la gestión pública en estos países, sino también la generación de un vocabulario propio. Este léxico político se aleja, en los discursos formulados ante la AGNU, del que habitualmente ha venido siendo empleado por otras delegaciones en el foro internacional, notablemente, las de Bolivia, Ecuador y Venezuela .

Así, en las alocuciones del debate general, resulta posible evidenciar que voces como “respeto” (13 veces), “objetivo/s” (12 v.), “desafío/s” (11 v.), “sociedad/es” (10 v.), “diálogo” (9 v.), “seguridad” (9 v.) “democracia” (7 v.), “futuro” (6 v.), “oportunidad/es” (6 v.) o “camino/s” (5 v.) son sustantivos frecuentemente empleados por los Jefes de Estado argentino, peruano y brasilero. Estos vocablos caracterizan las alocuciones mencionadas y dejan entrever un universo de sentido conformado, fundamentalmente, por la planificación y organización (futuro, camino, objetivos, desafíos, oportunidades) además de expresar los valores asumidos por estos representantes (respeto, democracia, diálogo, seguridad) respecto a sus colectividades nacionales (sociedades).

En contraste, los representantes de Bolivia, Ecuador y Venezuela hacen uso de un vocabulario que refiere frecuentemente a palabras como “pueblo/s” (53 veces), “EEUU” (17 v.), “violencia” (15 v.), “muerte/s” (12 v.), “imperial/es” (11 v.), “soberanía” (10 v.), “capitalismo” (8 v.), “élites” (6 v.), “transnacionales” (4 v.) o “Madre [tierra]” (4 v.). Dicho empleo resulta característico de administraciones, cuyo promedio de años al mando de sus países supera ya la década, y que han venido apelando durante este tiempo a un imaginario conformado, entre otros elementos, por una antinomia entre las naciones sudamericanas (pueblos), y una dominación financiera y opresora que vendría orquestada desde los Estados Unidos (EEUU, capitalismo, imperial/es).

Las constataciones precedentes nos permiten observar un singular contraste entre nuevas y viejas voces sudamericanas en los discursos de la AGNU. En el conjunto analizado, destaca un vocabulario que habita un universo semántico de gestión y prospectivo, distanciándose de un otro conjunto léxico evocador de representaciones maniqueas y confrontacionales que, entre otros temas más puntuales (e.g. la demanda marítima boliviana) distinguen las alocuciones de los diferentes países considerados. Vale la pena preguntarse cómo circulará este afluente léxico, que mana de los cambios políticos continentales y se perfila a superar el estancamiento verbal de otras formaciones discursivas latinoamericanas.

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* Lingüista

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Anexos

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Distancias léxicas entre los discursos de las delegaciones sudamericanas en la AGNU, 2016.

 

esp_bapbev_agnu_2016_sa

Especificidades léxicas de los discursos de las delegaciones sudamericanas en la AGNU, 2016.

Tuitevo

Posted in En línea by Marcelo Columba on 21/07/2016
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Cuenta Twitter del presidente boliviano

El lenguaje del presidente boliviano en Twitter

Juan Marcelo Columba Fernández*

Entre el 15 de abril y el 18 de julio de 2016, la cuenta @evoespueblo ha publicado más de 300 mensajes en la red social Twitter. A partir de esta actividad, la comunicación política del gobierno boliviano ha venido buscado, en los condensados 140 caracteres de la conocida red social, una singular forma de expresión sobre variados temas y posturas presidenciales en el mundo virtual.

Son ampliamente conocidas las modalidades comunicativas empleadas en este medio que, entre sus aspectos más característicos, contempla el uso de marcadores temáticos denominados hashtags (#) e índices apelativos simbolizados por at sign o arroba (@) que interpelan un usuario específico de la red social.

El uso de estas dos marcas textuales, en los más recientes mensajes o tuits atribuidos al presidente boliviano, muestran una singular progresión temática en torno a la grafía “#Chile” que cuenta con un total de 25 apariciones, principalmente distribuidas entre los meses de junio y julio. Durante el mismo periodo, las interpelaciones a usuarios institucionales como la cadena de noticias “@CNN” y, en particular, a su periodista “@soyfdelrincon” (Fernando del Rincón) suman conjuntamente 13 apariciones superando, por ejemplo, otras menciones de mandatarios latinoamericanos, tal el caso de “@dilmabr” (4 ap.), “@MashiRafael” (2 ap.), “@CFKArgentina” (1 ap.) y “@NicolasMaduro” (1 ap.).

Asimismo, las asociaciones léxicas establecidas con el nombre del país vecino y su marcador temático “#Chile”, remiten en la mayoría de los casos al vocablo “militar”. Ello puede evidenciarse en tuits como “Gob. de #Chile condena visita de paz de canciller hermano pero avala intervención militar y ejercicios de guerra de #EEUU en su territorio”, o bien, “Para presentar libro de vocación de paz, #Chile tiene que desminar frontera con #Bolivia y cambiar inversión militar por inversión social”.

En lo concerniente a las alusiones a la cadena noticiosa “@CNN” y su periodista, los mensajes presidenciales privilegian vínculos con palabras pertenecientes a una misma familia léxica compuesta por “delito”, “delincuente” y “delictuosa”. Ello puede apreciarse en enunciados como “¿Por qué no lo denunció en su momento? Como no denunció es un delincuente Pregunten a @soyfdelrincon de @CNN”, o bien, “@soyfdelrincon es coautor de apología pública de un delito, asociación delictuosa, encubrimiento y complicidad”.

Las recientes frecuencias de aparición del marcador temático “#Chile” muestran una tendencia que deja entrever elementos de la estrategia comunicacional del gobierno boliviano, en un momento de tensas relaciones diplomáticas: la caracterización belicosa y agresiva del gobierno chileno. Poco halagadora y no menos inamistosa resulta la representación elaborada en torno al periodista del Rincón, a quien se le acusa de participar en un delito de trata y tráfico de menores.

Cabe destacar que la predominancia de este tipo de referencias a naciones vecinas, interpelaciones individuales a periodistas de medios extranjeros y gobernantes de otros países, permite vislumbrar las formas que adquiere una comunicación cibernética orientada, primordialmente, hacia el posicionamiento de determinados tópicos políticos en el ámbito internacional. En ese sentido, no se debe olvidar el mensaje iniciático del primer presidente tuitero de Bolivia, donde se regocijaba por las recomendaciones que le habría hecho en el Vaticano Su Santidad el “hermano @Pontifex”.

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Anexos

FR - #Chile @CNN.jpg

Figura 1 – Evolución de las frecuencias relativas de las formas “#Chile”, “@CNN” y “@soyfdelrincon” en los tuits del mandatario boliviano.

Silala, la controversia de las definiciones

Posted in En línea by Marcelo Columba on 12/06/2016

Chilean Application - Silala

Silala, la controversia de las definiciones

Juan Marcelo Columba Fernández*

El 6 de junio de 2016, el Gobierno chileno presentó una demanda en contra de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) por el caso del Silala. El objeto de dicha demanda tiene que ver sustancialmente con la definición de esta palabra, vale decir, con los rasgos esenciales y diferenciales que identifiquen al Silala como una entidad hídrica. Tal definición será dirimida por el órgano jurídico internacional y la importancia de esta estabilización de significado se expresará en consecuencias concretas para los países litigantes, en particular, en lo referente al derecho de uso de aguas.

Una aproximación cuantitativa al vocabulario de la demanda presentada por Chile puede brindarnos, sobre la base de datos empíricos, algunas pistas de lectura sobre la conceptualización que las autoridades del país trasandino realizan en torno al Silala. En primer lugar, la centralidad del nombre propio “Silala” puede constatarse a partir de las altas frecuencias de aparición léxica pues – después de “Chile” y “Bolivia” que cuentan con 121 y 118 apariciones respectivamente – es la palabra más empleada en el documento de la demanda chilena sumando un total de 93 actualizaciones. Asimismo, las altas frecuencias léxicas del documento en cuestión develan un vocabulario hídrico compuesto por sustantivos como “river” (río, 63 veces), “water” (agua, 59 veces), “watercourse” (curso de agua, 31 veces) en la versión documental presentada en inglés.

Por otra parte, las asociaciones terminológicas más significativas por su frecuencia de aparición, constituyen indicadores de mayor precisión para interpretar la definición planteada en el texto de la demanda chilena. Si bien los vínculos entre “Silala” y “River” – vocablos que aparecen de manera contigua en 54 oportunidades – no dejan lugar a dudas sobre la definición del Silala como un río, también se manifiestan otro tipo de nexos entre “Silala” y el vocabulario hídrico anteriormente referido. Así, por su frecuencia de co-aparición, se expresan referencias sobre “the waters of the Silala River” (las aguas del río Silala, 31 veces), su descripción como “the Silala River system” (el sistema del Rio Silala, 10 veces) o su definición explícita en “the Silala River is an international watercourse” (El Río Silala es un curso de agua internacional, 8 veces).

Tal como se puede apreciar en los datos léxicos precedentes, la definición del Silala se enmarca en la invariable referencia a su cualidad fluvial, su identificación como un conjunto de relaciones hídricas y su carácter supra-territorial. La visión estratégica de esta conceptualización, como elemento argumental central, se contrapone a la perspectiva que caracteriza al Silala como un manantial boliviano – aspecto contraargumentado en la solicitud chilena. Sin embargo, más allá del universo semántico hídrico, una comprensión en profundidad del enfoque chileno exige una especial atención a otras relaciones de “Silala” con vocablos como “boundary” (límite) cuya importancia radica en las referencias documentales que señalan el reconocimiento que, anteriormente, habría efectuado Bolivia sobre la cualidad fluvial del Silala. La demanda chilena, insiste en esta relación en enunciados como “The existence of the Silala River was confirmed also by the Bolivian Boundary Commission” (La existencia del Río Silala fue igualmente confirmada por la Comisión Boliviana de Límites). Se trata aquí de un movimiento argumentativo que, a manera de espejo ácueo, recuerda la más reciente estrategia boliviana en la CIJ: la apelación a una serie de documentos en los que Chile se comprometió a encontrar una solución al tema marítimo boliviano.

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Anexos

silala-relations.jpg

 

Figura 1 – Relaciones entre “Silala” y otras referencias según las frecuencias de aparición contigua.

Verbalizando el poder

Posted in En línea by Marcelo Columba on 30/05/2016

Verbalizando el poder*

Discurso-Un jour, Un discours, encore un!-Clothilde LasserreJuan Marcelo Columba Fernández**

El sustantivo “poder”, en su acepción de dominio ejercido sobre alguien, no puede ser concebido sino al interior de una lógica de influencia entre los individuos involucrados. En ese sentido, el ejercicio de autoridad que implica el poder encuentra dos vías intrínsecamente ligadas en la perspectiva de influir políticamente sobre el otro: el lenguaje y la acción. Inicialmente, podría concebirse entre ambas una relación causal pues resulta difícil imaginar una acción política que no sea resultado de palabras y las ideas que evocan, sin embargo, ello no parece ser tan evidente cuando se confirma que el uso del lenguaje constituye, en sí mismo, una acción. El presente texto, a partir de reflexiones desarrolladas en el marco de las ciencias del lenguaje, pretende discurrir fugazmente en torno a una concepción praxeológico-verbal del poder para, posteriormente, evocar algunas maneras de representación de los interlocutores involucrados en el discurso de autoridad.

La materialización verbal del poder

Hacia la segunda mitad del siglo XX, el lingüista E. Benveniste definía el discurso como toda enunciación que suponga un locutor con la intención de influenciar un interlocutor, asimismo, el académico francés concebía la enunciación como la puesta en marcha de la lengua mediante un acto individual de utilización[1]. Esta concepción se inscribe en una dimensión praxeológica del lenguaje, donde los usos verbales constituyen acciones que se registran materialmente y actúan sobre el mundo. Desde esta mirada, las palabras no se evaporan necesariamente en el viento. Ellas adquieren una consistencia propia al manifestarse como hechos e inscribirse en una dinámica de influencia al interior de la vida social.

Esto resulta aún más evidente en el ámbito político donde la actividad verbal ocupa un lugar central como fundamento de la acción no-verbal pero, sobre todo, como materia prima del quehacer político. En este espacio, el discurso magnifica la influencia ejercida por un locutor mediante el lenguaje, pues las posibilidades verbales de persuasión no se encuentran solamente orientadas hacia micro-interacciones, sino hacia la totalidad de ciudadanos que deliberan sobre las decisiones más convenientes en relación a un porvenir común.

En un prolijo estudio sobre el discurso político P. Charaudeau[2] ha señalado que este tipo de acto lingüístico se funda en tres principios: de alteridad, de influencia y de regulación. El primero establece que todo acto verbal se realiza, ineludiblemente, en función de un interlocutor; el segundo señala que, una vez establecido el vínculo entre los participantes de la comunicación, el locutor busca que el interlocutor piense, diga o actúe según su intención; y el tercero indica que, habiendo la posibilidad de que el interlocutor tenga su propio proyecto de influencia, los participantes del acto comunicativo se ven forzados a una gestión del vínculo establecido entre ellos. Sobre esta base, el proyecto de influencia del locutor adquiriría una fuerza de acción únicamente desde el momento en que el enunciador, sirviéndose de una posibilidad de amenaza o gratificación, sitúa a su interlocutor en una posición de sumisión desde la cual estaría forzado a ejecutar una acción. Desde una perspectiva foucaultiana, estaríamos frente al establecimiento de un orden, en su doble sentido de organización y prescripción, que mediante el uso estratégico de un vocabulario y distinciones conceptuales internalizadas por los sujetos, construye una dramaturgia del poder y una manera específica de pensar el mundo[3].

En este marco, resulta posible postular una materialización verbal del poder entendido como la instauración de una relación comunicativa de dominación entre los participantes del intercambio lingüístico. Una relación de fuerza, de naturaleza socio-verbal, se instaura así entre una instancia política y una instancia ciudadana, desde el momento en que representantes y aquellos quienes delegan tal representación se sitúan en el lugar social que les asigna este ordo verbal. Las posibilidades de este zócalo analítico nos permiten bosquejar, a continuación, algunas maneras de asir los retratos verbales de los participantes del acto de enunciación política.

Imágenes de gobernantes y gobernados en el discurso político

Si bien el vínculo entre emisor y receptor políticos, normalmente viene establecido de antemano, la instancia política productora del discurso necesita evocar constantemente su propia imagen y la de su auditorio buscando, así, legitimar su lugar de autoridad y fortalecer la relación de influencia establecida con su interlocutor.

En la retórica aristotélica, la noción de ethos (personaje, en griego) designa la imagen de sí mismo construida en el discurso[4]. Dicha concepción constituye una vía de acceso a la aprehensión de la auto-representación discursiva del orador político. El ethos está conformado, grosso modo, por los rasgos del orador que son susceptibles de favorecer el trabajo persuasivo. Este autorretrato verbal del orador político puede entonces manifestar, de manera explícita, una legitimación de su posición de autoridad en enunciados como “[yo] represento a un Gobierno cuya legitimidad está probada por la adhesión militante de la mayoría de la comunidad nacional”.[5] El discurso ostenta, en este caso, la fuente de autoridad colectiva que encarna su emisor. El orador político justifica, así, su lugar de poder y de palabra, en la espera de que esta legitimidad verbal sea asumida por el auditorio sometido al influjo discursivo.

De manera análoga, el discurso permite la construcción verbal del interlocutor como parte de una estrategia de influencia. La perspectiva neo-retórica concibe al auditorio como una construcción del orador[6] y, en ese sentido, resulta posible la elaboración de un segundo perfil verbal que legitime la relación de poder establecida entre los participantes del intercambio comunicativo. Si consideramos el enunciado “[…] la salvación de aquello por lo que apostamos a lo largo de nuestra vida […] pasa por la capacidad que ustedes tengan de dar generosamente a Bolivia un gobierno estable”,[7] se observa que el orador político representa un auditorio próvido, que está dispuesto a abandonar la agitación social y a asumir el lugar de sumisión atribuido por la instancia gobernante.

Una problemática político-verbal

La praxis política contemporánea no pude concebirse al margen de la actividad lingüística. En ella, la enunciación misma deviene un acto de poder que, intrínsecamente, busca la adhesión del auditorio hacia las ideas expresadas por el orador político. Así, las “palabras del poder” que constituyen el discurso político instauran, a partir de la aceptación de lugares sociales asignados a los interlocutores, una autoridad que se materializa y se legitima verbalmente.

En este marco, el trabajo de legitimación pasa por la elaboración de imágenes discursivas de los participantes del intercambio comunicativo. Estas maneras de representación, entre otros numerosos mecanismos verbales orientados a la persuasión, no sólo juegan un rol cardinal en la fundamentación de la autoridad del orador político, sino también en el consentimiento de su auditorio en torno a la imagen que, desde el poder, se le asigna.

La centralidad verbal en el ámbito político debe entenderse también en una dimensión dinámica, en particular, en lo referente a las posibilidades de generación de nuevas perspectivas de poder que subviertan los lugares preestablecidos por los modelos discursivos precedentes. En este caso, el ímpetu retórico de los ciudadanos libres genera un “poder de las palabras” que, desde una posición insumisa y de resistencia, proyecta nuevas formas políticas cuyo brío deviene esencial en la evolución de las sociedades y su búsqueda infatigable del bien común.

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 9, Santa Cruz de la Sierra, 2016, Págs. 14-16.

**Lingüista.

[1] É. Benveniste, Problèmes de linguistique générale II. París: Gallimard, 1974, pp. 80, 242.

[2] P. Charaudeau, Le discours politique: Les masques du pouvoir. Paris: Viubert, 2005, p. 12.

[3] F. Heindereich y G. Schaal. Introduction à la philosophie politique. Paris: CNRS Éditions, 2009, pp. 327-328.

[4] P. Charaudeau y D. Maingueneau, Dictionnaire d´analyse du discours. Paris: Seuil, 2002, p. 238.

[5] H. Banzer, “Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas”, 1975.

[6] Ch. Perelman y L. Olbrecht-Tyteca. Traité de l´argumentation: La nouvelle rhétorique. 5ta edición. Bruselas: Editions de l´Université de Bruxelles, 2000, p. 25.

[7] C. Mesa, “Discurso de investidura presidencial”, 2004.

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Percontari IX

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 30/05/2016

percontari 9El noveno número de Percontari, la revista del Colegio Abierto de Filosofía, ya está disponible en las librerías y en la Feria del Libro de Santa Cruz.

En esta entrega, la publicación tiene al poder como tema central. Colaboran con sus reflexiones H.C.F Mansilla, Alfonso Roca, Fernando Molina, Emilio Martínez, Juan Marcelo Columba Fernandez, Gustavo Pinto Mosqueira, Carolina Pinckert, Blas Aramayo Guerrero, Andrés Canseco Garvizu, Luis Christian, Christian Canedo, Mario Mercado Callaú, Roberto Barbery Anaya y María Claudia Salazar Oroza. Además, se cuenta con las ilustraciones de Juan Carlos Porcel.

Fuente: http://eju.tv/2016/05/revista-del-colegio-filosofia-reflexiona-poder/

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La Corte y el Mar

Posted in En línea by Marcelo Columba on 25/03/2016

Cour internationale de JusticeLa Haya en los discursos del Día del Mar

Juan Marcelo Columba Fernández*

Las alocuciones de los jefes de Estado bolivianos en el Día del Mar, a lo largo de varias décadas, han logrado instituirse como eventos centrales en una singular semiótica de reivindicación nacional. Durante los últimos años, resulta posible evidenciar, cuantitativa y empíricamente, una presencia léxica cada vez más importante de la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) en estos discursos presidenciales.

A partir del anuncio de formalización de una demanda internacional ante los tribunales de la Haya se ha multiplicando significativamente, en estas alocuciones, la frecuencia de aparición del sustantivo “Corte” – vocablo que reenvía al nombre propio del tribunal internacional. Dicha presencia va desde la única aparición de esta forma en 2013 hasta las catorce actualizaciones en 2016.

Esta progresiva y constante referencia viene acompañada de laudatorias representaciones de la instancia jurídica internacional. Por una parte, los discursos presidenciales caracterizan la CIJ como una instancia auxiliadora, pacífica y receptiva que puede acoger la solicitud boliviana y, por otra, la conciben como una entidad solvente y sobre todo competente para resolver, de manera justa e independiente, la demanda en cuestión.

Dicha representación discursiva puede evidenciarse en segmentos como: “[…] acudir a la Corte Internacional de Justicia” (2013); “[…] la Corte Internacional de Justicia como un escenario pacífico y efectivo establecido por la comunidad internacional para restituir los derechos históricos de los pueblos” (2014); “[…] la Corte Internacional de Justicia, en ejercicio de su competencia sabrá resolver pacíficamente la controversia […] acudimos y confiamos en ella, en su independencia, en su espíritu de justicia” (2015); o bien, “[…] la Corte Internacional de Justicia se declaró plenamente competente para conocer la causa boliviana […] todos los jueces aceptaron la competencia de la Corte” (2016).

La progresiva caracterización encomiástica de la CIJ coincide con el desarrollo del proceso de admisión de la demanda boliviana en los tribunales internacionales, pero también expresa una paulatina construcción discursiva de la certeza en torno al fallo definitivo de la Haya. Al respecto, una profundización del estudio de los modos verbales (subjuntivo e indicativo) en las alocuciones podría brindar mayores luces sobre los contrastes entre enunciados del tipo “que la Corte reconozca y declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia” (2015) y “la Corte reconocerá la obligación asumida por Chile de negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico” (2016) que señalan una menor o mayor seguridad del locutor sobre las sentencias del principal órgano jurídico de las Naciones Unidas.

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* Lingüista

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Anexos

Nueva imagen

Figura 1 – Evolución cronológica de la frecuencia del vocablo “Corte” en los discursos del Día del Mar.

Contrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Posted in En línea by Marcelo Columba on 15/02/2016

presseContrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Juan Marcelo Columba Fernández*

La realización del referéndum del 21 de febrero de 2016 en Bolivia ha venido siendo objeto de una amplia cobertura informativa. Una mirada cuantitativa a las notas periodísticas de la sección política de las agencias de prensa ABI (Agencia Boliviana de Información) y ANF (Agencia de Noticias Fides) nos permite advertir, in vivo, interesantes contrastes léxicos y notables fluctuaciones en el tratamiento informativo del evento político.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, no deja de llamar la atención el uso frecuente de las voces “repostulación” en el caso de ABI y “reelección” en el de ANF, términos empleados inicialmente por los actores políticos y retomados por los medios para referirse a las eventuales consecuencias de una modificación constitucional. Así, la redacción periodística registra numerosos segmentos como “la consulta que permitirá la repostulación de los actuales mandatarios” (ABI) o bien “la modificación de la Constitución Política del Estado que permita la reelección del presidente ” (ANF). Sin embargo, las frecuencias de uso de ambos vocablos experimentan una drástica contracción durante el mes de enero de 2016. Ello se traduce en una disminución de 53 a 25 apariciones en el caso de ABI y de 92 a 36 en el de ANF.

El mismo mes, los reportes periodísticos registran un súbito aumento en la utilización de otros sustantivos que reenvían a los actores políticos del referéndum. Así, entre diciembre de 2015 y enero de 2016, el empleo de “gobierno” (voz privilegiada en relación a “oficialismo”) aumenta de 33 a 97 apariciones en las notas de ABI y de 59 a 101 en las de ANF. Proporcionalmente, resulta aún más importante el incremento léxico en relación al uso del vocablo “oposición” pues éste aumenta de 25 a 62 apariciones, en el caso de ABI, y de 10 a 51 actualizaciones en las notas de ANF. Una tendencia que se materializa en segmentos como “el Gobierno se siente maltratado” (ABI) o “la oposición anuncia una investigación del caso” (ANF). De la misma forma, la ciudadanía deviene el objeto de una mayor atención periodística pues las referencias a las preferencias del electorado, mediante el uso del sustantivo “encuesta[s]”, experimentan un importante incremento de 9 a 55 apariciones en los textos de ABI y de 24 a 48 en los de ANF.

En relación a la primera constatación – el desvanecimiento léxico de las posibles consecuencias del referéndum – resulta importante señalar que ABI comenzó a designar el evento retomando un vocablo que refiere a una conducta propia a los gobernantes (candidatear), en contraste, ANF lo hizo a partir de la designación de una acción política propia a los gobernados (elegir). La segunda constatación sobre la serie “gobierno”, “oposición” y “encuesta[s]” deja vislumbrar, a medida que se aproxima la fecha establecida para la consulta, una presencia mayor de los actores políticos y la ciudadanía en el espacio público. En ambos casos, las tendencias de uso terminológico parecen consolidarse en la recta final de la campaña, sin embargo, una profundización del análisis léxico podría revelar, entre otros aspectos, el vocabulario institucional de los medios, las asociaciones terminológicas frecuentes, o bien, los más recientes bemoles y posicionamientos temáticos en la cobertura informativa del evento político.

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* Lingüista

suxta@hotmail.com

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Anexos

gopenre ABI

Figura 1 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ABI.

gopenre ANF

Figura 2 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ANF.