Glossae

Lecturas de “paz” luego del plebiscito colombiano

Posted in En línea by Marcelo Columba on 04/10/2016

plebiscito-colombia-mapa-1Lecturas de “paz” luego del plebiscito colombiano

Juan Marcelo Columba Fernández*

El rechazo a los Acuerdos de Paz de la Habana, expresado en los resultados del plebiscito del 2 de octubre de 2016, dio lugar a diversas reacciones en el ámbito político colombiano. Las declaraciones del gobierno de J. M. Santos, del líder opositor A. Uribe y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una vez conocidos los datos oficiales, tomaron de posición frente a la voz ciudadana expresada en las urnas, y formularon al menos tres lecturas convergentes, pero al mismo tiempo singulares en relación al vocablo “paz”.

El común denominador en los discursos, tanto del Presidente colombiano, como del Senador A. Uribe, pero también del Comandante de las FARC, R. Londoño, coinciden invariablemente en entender la “paz” como un anhelo y deseo común de la población: “todos sin excepción quieren la paz” (Santos); “todos queremos la paz, ninguno quiere la violencia” (Uribe); “Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros” (Londoño). El cese del conflicto armado en Colombia se representa, en esta convergencia, como un proceso cuya continuidad, concreción, robustez y permanencia constituyen tareas pendientes: “No me rendiré seguiré buscando la paz […] para que esa paz, que todos queremos posible, salga todavía más fortalecida” (Santos); “Jóvenes colombianos, comprendemos su ilusión de paz, que hoy sea motivo de reflexión para construirla en la solidez de la libertad” (Uribe); “[nuestro reto como movimiento político] nos requiere más fuertes para construir la paz estable y duradera” (Londoño).

En relación a las particularidades discursivas que cada locutor imprime al uso del vocablo “paz”, se advierte que el Jefe de Estado colombiano busca reafirmar su rol como garante de la seguridad nacional y administrador del proceso de pacificación: “Como presidente conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público, y para buscar y negociar la paz”. Por su parte, Londoño manifiesta las intenciones y los medios por los cuales las FARC pretenderían una solución al conflicto: “Las FARC-EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. En lo concerniente al discurso del Senador Uribe, el énfasis radica en la posibilidad de una paz cimentada en principios y valores democráticos: “Nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible: la libertad, la justicia institucional, el pluralismo, la confianza en el emprendimiento privado, acompañado de una educación universal de calidad como cabeza de la política social.”

La aproximación a las intervenciones discursivas posteriores al plebiscito, particularmente en lo concerniente al término “paz”, nos permite tener una idea de la manera en la que la ciudadanía y sus representantes políticos buscan, con sensatez y tenacidad, el fin del conflicto armado en Colombia. Esta búsqueda, en un nuevo contexto surgido a partir de la votación del 2 de octubre, se presenta signada por el anhelo común de paz, pero también mediada por el rol de los actores políticos, su voluntad y valores que, como se puede advertir en los discursos referidos, se perfilan como elementos centrales de los debates a venir.

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* Lingüista

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Nuevas voces sudamericanas en la ONU

Posted in En línea by Marcelo Columba on 26/09/2016
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Participación venezolana en el 71° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Nuevas voces sudamericanas en la ONU

Juan Marcelo Columba Fernández*

Del 20 al 26 de septiembre de 2016, en la ciudad de Nueva York, los Jefes de Estado y las delegaciones de 193 países participaron del debate general del 71º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU). Los discursos producidos al interior de este órgano máximo de deliberación, expresaron diversos puntos de vista sobre un tema central: el desarrollo sostenible. En ocasión del debate internacional, las alocuciones de los representantes sudamericanos permitieron apreciar el surgimiento de nuevas voces, a manera de correlato de los recientes cambios políticos en el continente.

En efecto, la llegada a la presidencia de Mauricio Macri, Pedro Kuczynski y Michel Temer –en Argentina, Perú y Brasil, respectivamente– ha significado no solamente un cambio de rumbo en la gestión pública en estos países, sino también la generación de un vocabulario propio. Este léxico político se aleja, en los discursos formulados ante la AGNU, del que habitualmente ha venido siendo empleado por otras delegaciones en el foro internacional, notablemente, las de Bolivia, Ecuador y Venezuela .

Así, en las alocuciones del debate general, resulta posible evidenciar que voces como “respeto” (13 veces), “objetivo/s” (12 v.), “desafío/s” (11 v.), “sociedad/es” (10 v.), “diálogo” (9 v.), “seguridad” (9 v.) “democracia” (7 v.), “futuro” (6 v.), “oportunidad/es” (6 v.) o “camino/s” (5 v.) son sustantivos frecuentemente empleados por los Jefes de Estado argentino, peruano y brasilero. Estos vocablos caracterizan las alocuciones mencionadas y dejan entrever un universo de sentido conformado, fundamentalmente, por la planificación y organización (futuro, camino, objetivos, desafíos, oportunidades) además de expresar los valores asumidos por estos representantes (respeto, democracia, diálogo, seguridad) respecto a sus colectividades nacionales (sociedades).

En contraste, los representantes de Bolivia, Ecuador y Venezuela hacen uso de un vocabulario que refiere frecuentemente a palabras como “pueblo/s” (53 veces), “EEUU” (17 v.), “violencia” (15 v.), “muerte/s” (12 v.), “imperial/es” (11 v.), “soberanía” (10 v.), “capitalismo” (8 v.), “élites” (6 v.), “transnacionales” (4 v.) o “Madre [tierra]” (4 v.). Dicho empleo resulta característico de administraciones, cuyo promedio de años al mando de sus países supera ya la década, y que han venido apelando durante este tiempo a un imaginario conformado, entre otros elementos, por una antinomia entre las naciones sudamericanas (pueblos), y una dominación financiera y opresora que vendría orquestada desde los Estados Unidos (EEUU, capitalismo, imperial/es).

Las constataciones precedentes nos permiten observar un singular contraste entre nuevas y viejas voces sudamericanas en los discursos de la AGNU. En el conjunto analizado, destaca un vocabulario que habita un universo semántico de gestión y prospectivo, distanciándose de un otro conjunto léxico evocador de representaciones maniqueas y confrontacionales que, entre otros temas más puntuales (e.g. la demanda marítima boliviana) distinguen las alocuciones de los diferentes países considerados. Vale la pena preguntarse cómo circulará este afluente léxico, que mana de los cambios políticos continentales y se perfila a superar el estancamiento verbal de otras formaciones discursivas latinoamericanas.

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* Lingüista

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Anexos

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Distancias léxicas entre los discursos de las delegaciones sudamericanas en la AGNU, 2016.

 

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Especificidades léxicas de los discursos de las delegaciones sudamericanas en la AGNU, 2016.

Silala, la controversia de las definiciones

Posted in En línea by Marcelo Columba on 12/06/2016

Chilean Application - Silala

Silala, la controversia de las definiciones

Juan Marcelo Columba Fernández*

El 6 de junio de 2016, el Gobierno chileno presentó una demanda en contra de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) por el caso del Silala. El objeto de dicha demanda tiene que ver sustancialmente con la definición de esta palabra, vale decir, con los rasgos esenciales y diferenciales que identifiquen al Silala como una entidad hídrica. Tal definición será dirimida por el órgano jurídico internacional y la importancia de esta estabilización de significado se expresará en consecuencias concretas para los países litigantes, en particular, en lo referente al derecho de uso de aguas.

Una aproximación cuantitativa al vocabulario de la demanda presentada por Chile puede brindarnos, sobre la base de datos empíricos, algunas pistas de lectura sobre la conceptualización que las autoridades del país trasandino realizan en torno al Silala. En primer lugar, la centralidad del nombre propio “Silala” puede constatarse a partir de las altas frecuencias de aparición léxica pues – después de “Chile” y “Bolivia” que cuentan con 121 y 118 apariciones respectivamente – es la palabra más empleada en el documento de la demanda chilena sumando un total de 93 actualizaciones. Asimismo, las altas frecuencias léxicas del documento en cuestión develan un vocabulario hídrico compuesto por sustantivos como “river” (río, 63 veces), “water” (agua, 59 veces), “watercourse” (curso de agua, 31 veces) en la versión documental presentada en inglés.

Por otra parte, las asociaciones terminológicas más significativas por su frecuencia de aparición, constituyen indicadores de mayor precisión para interpretar la definición planteada en el texto de la demanda chilena. Si bien los vínculos entre “Silala” y “River” – vocablos que aparecen de manera contigua en 54 oportunidades – no dejan lugar a dudas sobre la definición del Silala como un río, también se manifiestan otro tipo de nexos entre “Silala” y el vocabulario hídrico anteriormente referido. Así, por su frecuencia de co-aparición, se expresan referencias sobre “the waters of the Silala River” (las aguas del río Silala, 31 veces), su descripción como “the Silala River system” (el sistema del Rio Silala, 10 veces) o su definición explícita en “the Silala River is an international watercourse” (El Río Silala es un curso de agua internacional, 8 veces).

Tal como se puede apreciar en los datos léxicos precedentes, la definición del Silala se enmarca en la invariable referencia a su cualidad fluvial, su identificación como un conjunto de relaciones hídricas y su carácter supra-territorial. La visión estratégica de esta conceptualización, como elemento argumental central, se contrapone a la perspectiva que caracteriza al Silala como un manantial boliviano – aspecto contraargumentado en la solicitud chilena. Sin embargo, más allá del universo semántico hídrico, una comprensión en profundidad del enfoque chileno exige una especial atención a otras relaciones de “Silala” con vocablos como “boundary” (límite) cuya importancia radica en las referencias documentales que señalan el reconocimiento que, anteriormente, habría efectuado Bolivia sobre la cualidad fluvial del Silala. La demanda chilena, insiste en esta relación en enunciados como “The existence of the Silala River was confirmed also by the Bolivian Boundary Commission” (La existencia del Río Silala fue igualmente confirmada por la Comisión Boliviana de Límites). Se trata aquí de un movimiento argumentativo que, a manera de espejo ácueo, recuerda la más reciente estrategia boliviana en la CIJ: la apelación a una serie de documentos en los que Chile se comprometió a encontrar una solución al tema marítimo boliviano.

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* Lingüista

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Anexos

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Figura 1 – Relaciones entre “Silala” y otras referencias según las frecuencias de aparición contigua.

Contrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Posted in En línea by Marcelo Columba on 15/02/2016

presseContrastes y transformaciones en la cobertura informativa del referéndum

Juan Marcelo Columba Fernández*

La realización del referéndum del 21 de febrero de 2016 en Bolivia ha venido siendo objeto de una amplia cobertura informativa. Una mirada cuantitativa a las notas periodísticas de la sección política de las agencias de prensa ABI (Agencia Boliviana de Información) y ANF (Agencia de Noticias Fides) nos permite advertir, in vivo, interesantes contrastes léxicos y notables fluctuaciones en el tratamiento informativo del evento político.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, no deja de llamar la atención el uso frecuente de las voces “repostulación” en el caso de ABI y “reelección” en el de ANF, términos empleados inicialmente por los actores políticos y retomados por los medios para referirse a las eventuales consecuencias de una modificación constitucional. Así, la redacción periodística registra numerosos segmentos como “la consulta que permitirá la repostulación de los actuales mandatarios” (ABI) o bien “la modificación de la Constitución Política del Estado que permita la reelección del presidente ” (ANF). Sin embargo, las frecuencias de uso de ambos vocablos experimentan una drástica contracción durante el mes de enero de 2016. Ello se traduce en una disminución de 53 a 25 apariciones en el caso de ABI y de 92 a 36 en el de ANF.

El mismo mes, los reportes periodísticos registran un súbito aumento en la utilización de otros sustantivos que reenvían a los actores políticos del referéndum. Así, entre diciembre de 2015 y enero de 2016, el empleo de “gobierno” (voz privilegiada en relación a “oficialismo”) aumenta de 33 a 97 apariciones en las notas de ABI y de 59 a 101 en las de ANF. Proporcionalmente, resulta aún más importante el incremento léxico en relación al uso del vocablo “oposición” pues éste aumenta de 25 a 62 apariciones, en el caso de ABI, y de 10 a 51 actualizaciones en las notas de ANF. Una tendencia que se materializa en segmentos como “el Gobierno se siente maltratado” (ABI) o “la oposición anuncia una investigación del caso” (ANF). De la misma forma, la ciudadanía deviene el objeto de una mayor atención periodística pues las referencias a las preferencias del electorado, mediante el uso del sustantivo “encuesta[s]”, experimentan un importante incremento de 9 a 55 apariciones en los textos de ABI y de 24 a 48 en los de ANF.

En relación a la primera constatación – el desvanecimiento léxico de las posibles consecuencias del referéndum – resulta importante señalar que ABI comenzó a designar el evento retomando un vocablo que refiere a una conducta propia a los gobernantes (candidatear), en contraste, ANF lo hizo a partir de la designación de una acción política propia a los gobernados (elegir). La segunda constatación sobre la serie “gobierno”, “oposición” y “encuesta[s]” deja vislumbrar, a medida que se aproxima la fecha establecida para la consulta, una presencia mayor de los actores políticos y la ciudadanía en el espacio público. En ambos casos, las tendencias de uso terminológico parecen consolidarse en la recta final de la campaña, sin embargo, una profundización del análisis léxico podría revelar, entre otros aspectos, el vocabulario institucional de los medios, las asociaciones terminológicas frecuentes, o bien, los más recientes bemoles y posicionamientos temáticos en la cobertura informativa del evento político.

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* Lingüista

suxta@hotmail.com

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Anexos

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Figura 1 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ABI.

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Figura 2 – Evolución cronológica de las frecuencias léxicas en las notas periodísticas de ANF.

Cifrando los discursos de Morales

Posted in En línea by Marcelo Columba on 24/01/2016
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Morales durante su discurso el 22 de enero de 2016.

Notas lexicométricas en torno a las alocuciones presidenciales en los aniversarios del Estado Plurinacional (2010-2016)

 

Juan Marcelo Columba Fernández*

El año 2010, mediante el Decreto Supremo No. 405, el presidente boliviano instituye el 22 de enero como día feriado en conmemoración de la fundación del Estado Plurinacional. Una medida que procura dar coherencia simbólica al proyecto político plasmado en la constitución promulgada en febrero de 2009. Este evento, la conmemoración alegórica del establecimiento del Estado plurinacional, se ajustó a la fecha de la ceremonia de investidura presidencial (2010 y 2015) y ha permitido convocar a sesiones especiales de la asamblea nacional, donde el primer mandatario ha venido pronunciando discursos informativos sobre la administración del país. Si bien la opinión pública se ha interesado por aspectos como la dilatada duración de los discursos, la referencia a frases percutantes o la evocación de temas coyunturales, resulta también oportuno señalar algunos rasgos cuantitativos en torno al léxico empleado en estas singulares alocuciones.

Inicialmente es menester diferenciar una duración cronométrica y un volumen discursivo propiamente dicho, este último considerado desde un punto de vista estrictamente verbal e interno al lenguaje utilizado. Así, los prolongados episodios lingüísticos que caracterizan los discursos presidenciales del 22 de enero, cuentan con una talla discursiva significativa que, por ejemplo, supera cómodamente las 20.000 palabras, en 2014, y excede los 30.000 vocablos en 2016. Los bemoles en la cuantificación léxica se articulan en torno a los discursos de investidura, cuyo número de palabras es sensiblemente menor al de las otras alocuciones – una diferencia atribuible a priori a restricciones del género discursivo.

Una otra medición léxica, el análisis de los segmentos repetidos en estos discursos, revela la presencia central de expresiones que reenvían a las abundantes y diversas cifras enunciadas por el locutor. Tal el caso de “millones de dólares” que es utilizada 632 veces, “millones de bolivianos” que cuenta con 323 actualizaciones y “por ciento” que suma 430 apariciones (ap.). Asimismo, el estudio de las altas frecuencias léxicas presentes en los discursos del 22 de enero, muestra una activa recurrencia de sustantivos como “inversión” (250 ap.), “crecimiento” (167 ap.), “empresas” (126 ap.), o “recursos” (119 ap.), reenviando todos ellos a un imaginario económico. Resulta interesante observar que estas altas frecuencias caracterizan particularmente los discursos de tipo informativo, pues la presencia de estos vocablos resulta menos importante en las alocuciones propias a la ceremonia de investidura presidencial.

Asimismo, el análisis de las frecuencias léxicas permite rendir cuenta de la centralidad de la dimensión temporal en los discursos presidenciales. El locutor privilegia ampliamente el uso reiterativo de adverbios temporales como “antes” (437 ap.) y “ahora” (678 ap.). La sistematicidad de la oposición temporal se evidencia en numerosos enunciados como “El presupuesto de inversión antes era de 182 millones de bolivianos, ahora son 667 millones de bolivianos” donde co-aparecen los vocablos que expresan una comparación temporal. En ese contexto, una otra frecuencia no pasa desapercibida: la correspondiente a la cifra “2005” que, con sus 400 apariciones, remite al año en el que el actual presidente boliviano fue elegido. Esta cifra recurrente, a manera de frontera cronológica entre el “antes” y el “ahora”, correspondería al límite poroso imaginado el año 2010 por el discurso plurinacional entre “un Estado colonial que murió y otro Estado Plurinacional que nació”.

Los datos señalados corroboran empíricamente algunas intuiciones interpretativas sobre las temáticas dominantes en los discursos presidenciales. Por una parte, esta breve revisita cuantitativa permite apreciar la centralidad del tópico económico en los discursos de conmemoración de la fundación del Estado plurinacional boliviano – una referencia a la administración del oîkos nacional matizada en los discursos de investidura. Por otra parte, la importancia de la dimensión temporal y su insistente distinción entre el viejo y el nuevo Estado – articulada a la solidez sintética atribuída a las copiosas cifras – pretendería demostrar una gestión más eficiente en comparación con una etapa anterior. La exploración lexicométrica de los discursos presidenciales revela, así, elementos que bien podrían corresponder a una estrategia de legitimación de la imagen del locutor como estadista, ello mediante una esquemática comparación de periodos que apela a indicadores económicos dispuestos profusamente para la ocasión.

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* Lingüista

suxta@hotmail.com

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Anexos

 

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Figura 1 – Evolución de las altas frecuencias de los segmentos “millones de dólares”, “millones de bolivianos” y “por ciento” en los discursos conmemorativos de la fundación del estado plurinacional boliviano.

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Figura 2 – Evolución de las altas frecuencias del vocabulario económico conformado por “inversión”, “crecimiento”, “empresas” y “recursos” en los discursos conmemorativos de la fundación del estado plurinacional boliviano.

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Figura 3 – Evolución de las altas frecuencias del vocabulario temporal conformado por “antes”, “ahora” y “2005” en los discursos conmemorativos de la fundación del estado plurinacional boliviano.

 

 

Sobre algunas formas literarias de la libertad

Posted in En línea by Marcelo Columba on 06/12/2015
Libertad - Nebrija circa1495

“Libertad”, Vocabulario español-latino, Nebrija, 1495.

Sobre algunas formas literarias de la libertad*

Juan Marcelo Columba-Fernández[1]

 

Lo que los estetas deben esforzarse en enseñar a la juventud,   es que la poesía para manifestarse no requiere de medidas, que el metro, por ser matemática, es su yugo, siendo que la poesía es la libertad en acción, en plena belleza de emoción

Arturo Borda

Lúbrica, vibrante, voluptuosa… una acústica vernácula que evoca more naturae su empíreo contenido. Su seductora sonoridad disuelve la arbitrariedad sígnica y, ebluisante, cautiva el alma de su impetuoso auditor. Aún si los presuntuosos nacionalismos militaristas y sus melodías de guerra tornan a la bella infortunada en vampiresa, ella resguarda con recelo el fuego de su genio emancipador. Advertido, así, del carácter y la sensualidad cautivadora de la palabra, intrépido lector, propongo una fugaz e insubordinada disonancia nocional en torno de la voz “libertad” y algunas de sus manifestaciones verbales.

Precipitarse contra los límites del lenguaje

Volcánica y etérea, la hechicera expresión designa el estado de aquel sujeto concreto que tiene la facultad de obrar o no hacerlo, aquel ser investido bajo el noble epíteto “libre”. Es el acto de “liberar”, sin embargo, el que provoca el surgimiento de una nueva condición del ser en su tensa relación con el mundo. La performatividad del verbo – la acción producida al pronunciarlo – le otorga una cualidad hierática cuya potencia creadora deviene cardinal en diferentes episodios de la historia local y universal. Esta relación entre el sujeto libre y el acto de liberar, entre el agente y la acción, fue abordada por destacados pensadores contemporáneos, entre ellos H. Arendt quien, en un ensayo en torno a la libertad publicado originalmente en 1961, señala que tanto el ser libre como el acto que origina tal libertad no forman sino una sola unidad[2].

¿Cuál la naturaleza del estado producido por esta sintética dualidad? La etimología del término puede brindarnos elementos de respuesta. El verbo latino liberare refiere en principio a la emancipación de un individuo reducido a la condición de esclavo, sin embargo, el término también se encuentra emparentado con la voz latina libēre que da origen a “libido”[3]. Así, la voz “libertad” además de establecer su valor por oposición a la forma particular de opresión que constituye el esclavismo, presenta un vínculo genético con el deseo y la sensualidad evocados por la palabra clave del vocabulario freudiano.

Una esencia semántica que congrega la anulación de un dispositivo opresor y el apetito por un estado de placer alcanzado mediante la acción del sujeto y su ígnea voluntad de emancipación. El goce de la liberación a partir de la supresión de limitaciones y restricciones incluye entonces una dimensión pasional que permite comprender la equivalencia latina que A. Nebrija le atribuye en el siglo XV a través del término vindicta[4]. La libertad puede entenderse, en esa acepción, como un tipo de venganza determinada por el goce o satisfacción que desagravia los ultrajes recibidos durante el menoscabo anterior a la libertad. El placer de la libertad se impone reparando el estado de opresión material y/o espiritual previo.

La génesis del placer libertario deviene así poíēsis… una trasmutación emancipadora del no-ser al ser. El deseo y la pasión por la libertad resultan los catalizadores para la generación de la obra redentora, un proceso creador que se nutre de la savia de lo inefable, sobrepasando incluso los límites del lenguaje y todo aquel razonamiento que se considera expresable en términos estrictamente científicos y lógicos. L. Wittgenstein, hacia el año 1929 durante una disertación brindada en la Universidad de Cambridge[5], sostenía que la mística de las experiencias sentimentales, éticas o espirituales, llevan al conjunto de los hombres a expresarse según una singular tendencia: la de precipitarse contra los límites del lenguaje[6]. Veamos.

Impromptu

Kikakoku!

 

Ekoralaps!

Wiso kollipanda opolosa.

Ipasatta ih fuo.

Kikakoku proklinthe peteh.

Nikifili mopalexio intipaschi benakaffro – propsa pi! propsa pi!

Jasollu nosaressa flipsei.

Aukarotto passakrussar Kikakoku.

Nupsa pusch?

Kikakoku buluru?

Futupukke – propsa pi!

Jasollu…….

(P. Scheerbart, Kikakoku, 1897)

Kperioum

Kp'_erioum-Hausmann

(R. Hausmann, Kp`erioum, 1919)

 No se trata, como podría pensar nuestro caro y políglota lector, de la transcripción de alguna resplandeciente lengua aborigen del Nuevo Mundo como aquellas estudiadas por religiosos y exploradores europeos desde su llegada a estas tierras. Inscritos en el movimiento dadaísta, los poemas fonéticos que ilustran nuestra propuesta exultan una libertad desafiante a toda opresión lingüística. La sintaxis y la ortografía quedan devastadas ante la potencia de la pasión liberadora y dejan como testimonio estas magníficas formas de libertad.

Ante la vehemencia emancipadora del ser libre, la lengua – este código verbal que R. Barthes[7] durante su lección inaugural en el Collège de France no dudó en calificar de fasciste – se reduce a migajas. Las normas y prescripciones esenciales de la lengua se pulverizan en favor de la expresión libre de las pasiones del ser humano. Estas letras libertarias reflejan, probablemente desde la esfera más intestina y protosemántica del ser humano, su esencia emancipadora y las pulsiones más íntimas que desmoronan violenta y apasionadamente los límites de las estructuras y sistemas culturales instituidos.

Coda

Si la fuerza de la acción liberadora y la participación emancipadora del sujeto son tales que pueden subvertir las estructuras culturales cardinales, como es el caso de la lengua, la insubordinación ideológica ante el despotismo y la podredumbre discursiva dominante resulta no solo viable, sino necesaria. El mismo Barthes que nos advierte sobre el fascismo lingüístico – ese ordo donde se entremezclan servilismo y poder – se inclina por la alternativa literaria como una revuelta permanente que despoja la lengua de todo su dominio opresor.

De la misma forma, la furia de las letras libertarias ante la impostura y la dominación injusta puede plasmarse, en diferentes ámbitos de la vida social, mediante el ejercicio público de la razón y el uso talentoso de la lengua para el continuo cuestionamiento crítico de los discursos que constituyen y legitiman un poder dudoso. Una praxis lingüística liberadora, aquella que cristaliza las libertades de pensamiento, de prensa o política conceptualizadas en el Siglo de las Luces, no puede sino materializar así uno de los más sublimes ideales de la Ilustración: la constitución de una República de las Letras que, a partir de la liberación del intelecto y la palabra, promueva el encuentro en torno a valores comunes y nos permita encarar las múltiples mutaciones experimentadas por las sociedades a escala mundial.

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*Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 7, Santa Cruz de la Sierra, 2015, Págs. 9-10.

[1] Lingüista.

[2] Hannah Arendt. La Crise de la culture, ” Qu’est-ce que la liberté ? “, Paris, Gallimard, 1972, p. 198

[3] Joan Corominas. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 3ra ed., Madrid, Gredos, 1987, p. 359

[4] Antonio de Nebrija, Vocabulario español-latino, circa 1495, ed. facsimilar, Madrid, Real Academia Española, 1951.

[5] Dicha disertación salió a la luz en Philosphical Review, vol. LXXIV, n° 1, enero de 1965. Los editores de la revista filosófica indican que se trataría de la única presentación pública hecha por Wittgenstein – un evento que llega hasta nuestros días gracias a las notas estenográficas tomadas F. Waismann, uno de los miembros de la sociedad filosófica “The Heretics” que tuvo el privilegio de escuchar al filósofo de origen austríaco en Cambridge. Christine Chauviré (ed.), Ludwig Wittgenstein: Leçons et Conversations, traducido del inglés por J. Fauve, París, Gallimard, 1971, p. 139.

[6] Nuestro punto de vista se inspira en la referencia presentada por Laurent Devèze a la ocasión de su conferencia sobre la obra de Wittgenstein pronunciada en diciembre de 2014 en el Instituto de Bellas Artes de Besançon.

[7] Roland Barthes, “Leçon inaugurale”, Cátedra de Semiología Literaria, Collège de France, 7 de enero de 1977.

Movimientos sociales y millones de dólares

Posted in En línea by Marcelo Columba on 12/11/2015

Bolivian President Evo Morales stands before receiving the Doctor Honoris Causa degree from Rector Eugenio Gaudio during a ceremony at the Sapienza University in Rome on November 6, 2015. AFP PHOTO / TIZIANA FABI

Una mirada lexicométrica a las alocuciones presidenciales en la entrega de títulos honoríficos universitarios

Juan Marcelo Columba Fernández*

Hace algún tiempo un matutino local consignó en sus páginas la enumeración de una veintena de títulos honoríficos entregados en reiteradas oportunidades al actual presidente boliviano. Si bien este cortejo institucional puede resultar llamativo desde una lógica de gestión de la imagen pública, no resulta menos interesante advertir la reiteración sistemática de las palabras vertidas en tales acontecimientos, pues la frecuencia de actualización verbal puede mostrarse reveladora de temáticas substanciales y transformaciones en el discurso del locutor político.

Expresando una insistencia en determinados tópicos, la frecuencia de uso de ciertos vocablos es susceptible de evidenciar, cronológica y comparativamente, la variabilidad o bien la estabilidad temática al interior de un conjunto discursivo. Un raudo ejercicio de lectura lexicométrica – operado sobre las alocuciones del presidente boliviano en ocasión de la entrega de títulos honoríficos en Francia e Italia (UPPA y UDLS, 2015) además de discursos análogos pronunciados en Argentina (UNLP, 2009 y UNC, 2011) – permite advertir importantes variaciones temáticas longitudinales en las intervenciones del primer mandatario boliviano.

Una primera constatación basada en las más altas frecuencias de aparición de segmentos lingüísticos, permite afirmar que el uso de la expresión “millones de dólares”, con sus 32 apariciones en los discursos producidos ante las universidades europeas, resulta privilegiado frente las 7 actualizaciones de la misma expresión en los discursos pronunciados previamente ante las universidades argentinas. Una frecuencia contrastante con la de otros segmentos como “movimientos sociales” que aparece en 17 ocasiones en los primeros discursos estudiados y solamente presenta 8 apariciones en las alocuciones posteriores (Figura 1).

Figura 1 – Frecuencias absolutas de los segmentos “millones de dólares” y “movimientos sociales”.

Figura 1 – Frecuencias absolutas de los segmentos “millones de dólares” y “movimientos sociales”.

Asimismo, el recuento de formas léxicas efectuado sobre los discursos rinde cuenta de la predilección por un vocabulario financiero desplegado en las universidades europeas. Así, la elección de términos como “empresa[s]”, “económic[o/a/s]” e “inversión[es]” caracterizan las alocuciones ante la academia francesa e italiana pues sus altas frecuencias, en relación con el conjunto estudiado, alcanzan 29, 27 y 16 actualizaciones respectivamente frente a solamente 5 apariciones de “empresa[s]”, 11 de “económic[o/a/s]” y 8 de “inversión[es]” en los discursos producidos anteriormente en suelo latinoamericano (Figura 2).

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Figura 2 – Frecuencias absolutas de los vocablos “empresa[s]”, “económic[o/a/s]” e “inversión[es]”.

Términos como “universidad[es]”, “indígena[s]” y “tierra[s]”, que cuentan con 23, 18 y 15 apariciones respectivamente, constituyen usos más específicos de las alocuciones presidenciales ante las universidades argentinas. Estas actualizaciones contrastan con el menor grado de aparición de dichos términos en los discursos posteriores (Figura 3).

tierra indigena universidad - frec abs

Figura 3 – Frecuencias absolutas de los vocablos “universidad(es)”, “indígena(s)” y “tierra(s)”.

El sobrevuelo lexicométrico precedente nos permite efectuar una lectura sintética y cuantitativa a partir de algunos elementos del vocabulario que destacan por su aparición recurrente en el conjunto discursivo considerado. Así, se puede constatar una fuerte presencia de un vocabulario financiero (dólares, empresas, inversión) en los discursos presidenciales más recientes, una frecuencia que contrasta con la enunciación previa de un vocabulario propio al izquierdismo regional (movimientos, indígenas, tierra) ¿Los cambios evidenciados en el léxico reflejan un desplazamiento temático en las representaciones discursivas del mandatario en el extranjero? En lo que concierne al conjunto estudiado, se hace evidente dicho tránsito. Sin embargo, una profundización del análisis discursivo presidencial podría echar luces sobre esta tendencia de alejamiento del imaginario característico de la izquierda latinoamericana y la proximidad con las representaciones de la economía de mercado en el contexto internacional.

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* Lingüista

suxta@hotmail.com

Breves notas en torno al vocabulario de la incultura

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 08/10/2015
Sandinson, The river.

Sandinson, The river, 2010.

Breves notas en torno al vocabulario de la incultura[i]

Juan Marcelo Columba-Fernández[ii]

 

L’homme qui ne médite pas vit dans l’aveuglement, l’homme qui médite vit dans l’obscurité. Nous n’avons que le choix du noir. [iii]

Victor Hugo

Corominas en su diccionario etimológico del español señala que tanto el verbo “ignorar” como el estado que de él deriva, la “ignorancia” – además de los epítetos “ignaro” e “ignorante” – proceden del latín ignorare (no saber) vocablo derivado, a su vez, de la forma negativa del verbo griego gnosere (saber). Esta sucinta referencia al sentido original de algunos vocablos evocadores de la incultura, plantea la posibilidad de una reflexión sobre dos aspectos mayores ligados a la dimensión comunicativa del conocimiento: el primero, relacionado con la modalidad verbal del ejercicio de las facultades intelectuales y, el segundo, en torno a la designación de quién puede ser calificado como negligente en relación a dicho esfuerzo intelectual.

Conocer e ignorar

En vista de la negación del conocimiento inscrita en el sentido de la palabra “ignorar” es menester aclarar su concepción a partir de su contracara conceptual. Así, podemos observar que la operación intelectual que nos permite acceder al conocimiento del mundo (la actividad de conocer propiamente dicha) se encuentra sensiblemente mediada por el uso de un lenguaje estructurado. En ese sentido, el logos aristotélico, entendido como discurso razonado, consiente una vía de acceso hacia la realidad. Lejos de presentarse como una evidencia, este hecho se inscribe al interior de una problemática que cuestiona la transparencia del vínculo entre las palabras y las cosas, esto es, entre los signos y sus referentes. Este nexo parece carecer de relevancia si consideramos elementos concretos de nuestra realidad cotidiana, pero se complica al evidenciar la dificultad de plantear espontáneamente la definición de un vocablo común, de puntualizar cuáles son los rasgos que delimitan su concepto e, incluso, de señalar si su empleo refiere a un elemento singular, o bien, a una categoría general – allende la posibilidad de evocar una definición científica de la palabra. Así, si pensamos en una palabra que usamos corrientemente, sea el caso de “árbol” ¿Cómo podría definirla? ¿Cuáles son los rasgos definitorios que caracterizan su concepto? ¿Estos rasgos reflejan la planta que “conozco”, o bien, reflejan las características generales de todas las plantas del mundo que “no conozco”? ¿Podría definir científicamente la palabra? etc. El caso de los conceptos abstractos se presenta aún más problemático pues su discusión puede llenar tomos enteros y provocar álgidos debates que se extienden indefinidamente en el tiempo, todo ello en el intento de definir insignificantes conjuntos silábicos tales que “ser”, “alma”, “justicia”, “libertad” o “democracia”.

Más allá del rodeo semántico precedente, podemos decir que conocemos el mundo a través de las palabras y que mediante las lenguas naturales asimos la realidad que nos rodea. En este sentido, cualquiera sea la lengua que hablemos, el uso del código lingüístico implica aquello que M. Foucault en su célebre Archéologie du savoir (Arqueología del saber) denomina épaisseur (espesura), es decir, una suerte de opacidad propia a la práctica discursiva. Las palabras y las cosas, en este sentido, no están íntimamente ligadas, y las primeras no son trasparentes: un velo propio a la praxis verbal las recubre. De esta manera, el planteamiento del filósofo francés señala la particularidad del uso del código lingüístico que deviene algo más que un simple intermediario entre el conocimiento y la realidad.

La noción de épaisseur implica conocer el mundo a partir de representaciones lingüísticas del mismo, vale decir, en función a imágenes verbales construidas acerca de lo que creemos conocer realmente – al respecto, me permito remitir al lector a la teoría neo-retórica que propone una reflexión original en torno a los argumentos fundados en la estructura de lo real. Así, el uso real del sistema de signos lingüísticos permite desarrollar maneras singulares de representar la realidad; podemos, por ejemplo, referirnos y conocer el encuentro de las civilizaciones europea y americana en términos de una “conquista” o de una “invasión”, expresiones que evocan un conjunto de enunciados, producidos en una coyuntura específica, algunos de ellos representando dicho acontecimiento histórico de forma épica, otros condenándolo. Ante este tipo de representaciones cabe preguntarse ¿cuál sería la mejor manera de aproximarse a un conocimiento justo de lo acontecido? La historiografía y su metodología de lectura documental pueden brindarnos algunas respuestas. De otra parte, los discursos científicos si bien tienden a objetivizarse a través de ciertas prácticas verbales, no logran abstraerse de las tensiones que afectan la expresión lingüística del conocimiento de la realidad. Así, la influencia que puede ejercer el contexto socio-histórico en la expresión del conocimiento científico de la realidad se puede ver reflejada, a título de ejemplo, en la censura aplicada a los enunciados de la teoría heliocéntrica hacia inicios del siglo XVII.

En este sentido es lícito preguntarse si nuestro conocimiento del mundo, expresado en el uso de las lenguas naturales, refiere a la realidad de las cosas, o bien, está compuesto de representaciones discursivas de la realidad que, a partir de su producción en diferentes contextos y con variados fines, ignoran determinados aspectos concernientes a las cosas, seres y eventos en el mundo.

Los doctos y los ignaros

¿Quién sabe y quién no? ¿Cuáles son las expresiones lingüísticas que permiten señalarlo? Resulta interesante aproximarse al uso de vocablos como “ignorante” o “ignaro” en función de quienes los enuncian. Inicialmente, se debe señalar que el uso de tales expresiones no es aplicable al reino animal pues el enunciador, dotado de razón y lenguaje, califica a un congénere humano a quien se le atribuye el desconocimiento de algo. Imagine el perspicaz lector cuán ilógico resultaría calificar de ignorante a un simpático pajarillo que puede “conocer” su mundo aéreo pero carece de un lenguaje estructurado y razonado para expresar su sapiencia. He ahí una primera frontera entre los que saben y los que no, el logos, un límite que coincide con aquel que los antropólogos establecen entre la naturaleza y la cultura, o incluso, con aquel establecido por los historiadores del siglo XVIII entre la civilización y la barbarie.

Habiendo constatado que nosotros, los seres humanos, nos solazamos rotulándonos entre quienes sabemos y quienes no, podríamos preguntarnos dónde radica la autoridad para la producción de las expresiones que establecen esta frontera interna al género humano. La autoridad de quienes saben, llamémosles los “doctos”, se construye social y discursivamente. Así podemos pensar en la existencia de una autoridad intelectual construida verbalmente a manera de un ethos retórico o imagen discursiva de sí mismo. La imagen verbal del docto se basa no solamente en aspectos institucionales como la obtención de diplomas o consagraciones de tipo ritual en su círculo intelectual, sino también en la exhibición discursiva de información y conocimientos especializados que afirman, implícita o explícitamente, una superioridad intelectual construyendo, así, una autoridad erudita en el discurso.

Los conocimientos exhibidos verbalmente, normalmente adquiridos a través de la educación formal y superior participan, entonces, en la edificación de la frontera interna entre el docto y el ignaro. De esta forma la dicotomía está fuertemente ligada al sistema educativo de un país, fundamentalmente a partir de la adquisición de las letras y las cifras distinguiendo, así, entre los “letrados” y los “iletrados”. Sin embargo, este tipo de educación formal y obligatoria en muchos casos podría también reproducir la ignorancia. Education is ignorance es el título de una entrevista realizada en 1995 al lingüista y filósofo N. Chomsky, quien no duda en afirmar en aquella ocasión que los sistemas educativos pueden tornar al hombre tan estúpido e ignorante como pueda ser, cuando el proceso de educativo está diseñado para enseñar obediencia y pasividad evitando, así, el desarrollo de la independencia y la creatividad desde la niñez – cualidades fundamentales de los pensadores libres. Podemos observar que a esta pauperización educativa se suma una práctica de enanismo político ejercida por los regímenes autoritarios y populistas que sufren de una obsesión con la historia, e insertan sus delirios propagandísticos en los contenidos de la educación formal; los  caudillos latinoamericanos de reciente data pueden brindar ejemplos notorios de esta pulsión. Y si a ello añadimos la infoxicación a la que somos sometidos mediante las nuevas tecnologías, conformaremos rápidamente un ejército de individuos mal informados que crece exponencialmente en el mundo entero, una masa de pseudo-letrados que predican grandilocuentemente y con la certeza más absoluta un saber que consideran verdadero y único ¿Los ignorantes ignorando su ignorancia? ¿Las legioni di imbecilli (legiones de imbéciles), para retomar la expresión de U. Eco, invaden la telaraña informática global?

A la hora actual, afortunadamente, la honestidad intelectual y la búsqueda de espacios alternativos para cultivarse y desarrollarse intelectualmente no están ausentes en el espíritu humano y florecen en diferentes latitudes del orbe. Sin embargo, resultaría sensato tener presente las particularidades comunicativas en la adquisición del conocimiento y, tal vez, asumir una actitud más modesta ante la fragilidad y la cantidad de conocimiento alcanzado hasta nuestros días. Una acumulación intelectual que puede parecer absurdamente microscópica frente a la tenebrosa ignorancia a la que nos vemos confrontados como especie humana frente a un universo en sempiterna expansión.

[i] Publicado en Percontari. Revista del Colegio Abierto de Filosofía, No. 6, Santa Cruz de la Sierra, 2015, Págs. 6-8.

[ii] Lingüista.

[iii] El hombre que no medita vive en la ceguera, el hombre que medita vive en la obscuridad. No tenemos otra opción sino las tinieblas (Traducción mía).

Percontari VI

Posted in Impresos by Marcelo Columba on 02/09/2015
Revista Percontari

Portada de la revista Percontari VI

Sexto número de la revista de filosofía Percontari

Colaboran con sus reflexiones Alfonso Roca, Juan Marcelo Columba Fernández, Andrés Canseco Garvizu, Gustavo Pinto Mosqueira, Mario Mercado Callaú, Carolina Pinckert, Luis Christian Rivas, Pablo Antonio Sanjinés Rojas, Christian Canedo, Marco Antonio del Rio, Roberto Barbery Anaya y María Claudia Salazar Oroza. Ilustraciones de Juan Carlos Porcel.

La publicación está a la venta en Lewy Libros (Junín casi 21 de mayo, Santa Cruz de la Sierra).
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http://eju.tv/2015/08/sexto-numero-de-la-revista-de-filosofia-percontari/

Los soberanos argumentos de La Haya

Posted in En línea by Marcelo Columba on 12/05/2015
Orbigny 1833 - Mapa Bolivia

D’Orbigny, Carte générale de la République de Bolivia 1833, BNF.

Adjetivación política y constataciones discursivas sobre el contencioso entre Bolivia y Chile

Juan Marcelo Columba Fernández*

“Demoledora”, “brillante”, “excelente”… jubilosos adjetivos y comparaciones futbolísticas. La certeza de la política criolla. Sería muy divertido evaluar las argumentaciones presentadas por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en términos de goles, pero la evaluación especializada de los alegatos pareciera sobrepasar las cándidas declaraciones del célebre líbero del rodillazo y de su “insider” izquierdo.

Las patriotísimas declaraciones de los políticos bolivianos en torno al tema no abundaron en detalles sobre el fundamento de sus vehementes epítetos ¿En que basan tales calificaciones? ¿En la adecuación de los alegatos a una normativa internacional? ¿En la coherencia interna de la argumentación? ¿En el balance de los contraargumentos? ¿En la verdad o falsedad de las premisas? ¿En una ética, o bien, una estética argumentativa? – Resultaría interesante una crítica de los discursos argumentativos presentados en la Corte Internacional… – No sé… ¡Mejor alabamos nuestra “superioridad histórica, moral, lógica y argumental”! – Tal vez una breve mención de las obligaciones generadas por los compromisos chilenos, argumento ampliamente desarrollado en los alegatos… – Qué va… ¡Mejor el golazo del universal Messi!

Dejando de lado la seriedad que caracteriza a los gobernantes plurinacionales es posible constatar, a vuelo de pájaro, algunos elementos discursivos vinculados a los alegatos presentados ante la CIJ. En primer lugar, es menester subrayar la dimensión multilingüe de los discursos. Las argumentaciones bolivianas fueron expresadas, en su mayoría, en el idioma del ilustre naturalista Alcide d’Orbigny – lengua cuya enseñanza se encuentra injustamente a la deriva en lo que respecta a las políticas educativas del país. Los alegatos chilenos, de su lado, fueron expresados casi en su totalidad en lengua de Su Majestad la Reina Victoria. El acceso a un conjunto de discursos de estas características hace indispensable un abordaje políglota especializado.

Por otra parte, se puede observar que la frecuencia de uso del término “soberano” (“souverain” en francés y “sovereign” en inglés) incluyendo las derivaciones, alcanzó más de 300 actualizaciones en los discursos de los representantes de ambos países. Esta recurrencia y la ausencia de una definición explícita sobre el concepto de soberanía, habrían suscitado la pregunta final del juez Hisashi Owada sobre la semántica de la expresión “sovereign access to the sea” o acceso soberano al mar. Un aspecto que, en los alegatos bolivianos, parece referirse a la autoridad política que el país aspira recuperar y, en los discursos chilenos, se asocia a lo establecido en el tratado de 1904 firmado al finalizar la Guerra del Pacífico, vale decir, el “dominio absoluto i perpetuo” (sic) del territorio. Queda por ver cómo esta suerte de negociación de sentido, en el ámbito jurídico internacional, podrá resolver el contencioso entre dos naciones hermanas y si  la sentida reivindicación marítima boliviana volverá a ser el objeto de una instrumentalización política.

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Lingüista.

suxta@hotmail.com